Entrevistas


Una de las nuevas caras de la ficción - Revista Viva (02/03/2003)


Es una de las protagonistas de Soy Gitano, un papel para el que estudió cómo se lee una mano. Tiene 25 años, un cuerpo exuberante y un novio director. Y dice que jamás declararía una cirugía porque "eso no debería ser noticia".

Heredó los ojos verdes de su papá y bromea que los de ella son más lindos. La cara de Romina Gaetani es relativamente nueva en la televisión. Pero con una carrera casi meteórica, es capaz de hacer papeles de chica buena y naïf - como el que le tocó en Chiquititas - o de femme fatal, como el que interpretó en Yago, pasión morena.

Nació el 15 de abril del 77 en la localidad de San Martín. Su papá es productor de seguros, su mamá, ama de casa y su hermano, arquitecto. La actuación, dice, "apareció". "No es que vi a alguien. Surgió de la propia imitación, del mismo juego. Miraba mucha televisión. Te puedo contar que me gustaba Rafaella Carrá. Lugar al que iba, me paraba arriba de las mesas para bailar y revolear la cabeza como ella. Y terminé el primario sabiendo que quería ser cantante o actriz".

La nena creció, se recibió de bachiller (en el Santa Ana de Villa Ballester) y mantuvo su sueño: ser actriz o cantante. Estudió 4 años teatro y canto en la escuela de Alejandra Boero y bailó con Noemí Coelho. Su primer trabajo se lo dio Pepe Cibrián y fue nada menos que el protagónico femenino en la comedia musical David, el rey. Pero duró poco. "Entonces me puse a buscar representantes. No conocía a nadie. Me levantaba a las 10 de la mañana y pateaba todo el día. Buscaba trabajo tanto en publicidad como en cine y televisión", cuenta.

Pero las cosas no fueron tan fáciles: "Me rebotaban un montón y volvía a salir. Hasta que pegué mi primer bolo en Verdad Consecuencia. Después trabajé en Verano del 98 y llegó Chiquititas, donde también actué en la obra de teatro. Esa fue una experiencia que no me voy a olvidar nunca porque me hizo crecer rápido en todos los aspectos. Grabé un Tiempo Final, y después llegó el personaje de prostituta en Yago, y Mil Millones, el año pasado, como contrafigura de Araceli González".

Romina hace una pausa porque se le enredó el cepillo en el pelo. La charla tiene como testigos a la maquilladora que hace lo que puede mientras la actriz conversa y la peluquera le emprolija las 200 extensiones que tienen en su cabeza. La chica no sólo cambió el look para convertirse en Isa, la gitana que interpreta en Soy Gitano, por Canal 13. También tomó durante dos meses clases de flamenco, devoró libros sobre la lectura de manos, interrogó a gitanos de pura cepa y alquiló películas de los zíngaros que habitan en España. "No tengo mucho que ver con la forma de vivir de los gitanos. Pero sí soy muy intuitiva y estoy muy metida en el mundo de la meditación. Hago retiros en los que uno medita. Soy católica, apostólica y romana y creo en todas las religiones", dice.

En la tira, Gaetani está muerta de amor por el personaje de Osvaldo Laport. En la vida, su media naranja se llama Diego Suárez y es el director de Malandras, la tira de Canal 9. Hace 8 meses que están juntos y ya conviven.

¿Te hiciste alguna cirugía?
No, y si me llego a operar no lo voy a decir. No creo que tenga que ser noticia que me operé.

¿Es verdad que no eras buena estudiante?
Era cero estudiosa, de terror. En el colegio me copiaba muy mal, me agarraban siempre los profesores. Me llevé todas las materias todos los años. Después, estudiaba en diciembre para darlas. Me internaba dos meses con profesores, gastaba un montón de plata y las rendía todas bien. Una tarada.

Revista Viva (02/03/2003)