Entrevistas


Las estrellas están en el cielo - La voz del interior (25/05/2003)


Cuando empezó la telenovela Soy gitano, todo indicaba que Isabel, el personaje que encarna Romina Gaetani, estaba destinada a un segundo plano. Pero a medida que fueron pasando los capítulos, la cocinera de ojos verdes, cabello rojo cobre y cuerpo generoso fue ocupando más minutos diarios hasta convertirse en una de las protagonistas. Hoy es evidente que Isa ha desplazado a Mora, la gitana que interpreta Julieta Díaz, en la línea central del argumento de la tira que va de lunes a jueves a las 22, por Canal Doce en Córdoba.

Las presencia física contundente de la actriz y algunas escenas cuerpo a cuerpo con Osvaldo Laport han elevado a Romina Gaetani a la categoría de nuevo símbolo sexual de la TV argentina. Si bien su actividad mediática fuera de la telenovela aún es escasa, las imágenes más calientes con Laport y los chimentos sobre su noviazgo ya ocupan una porción de los programas de rumores. En menos de cinco meses, dejó de ser la chica de la que nadie se acordaba el nombre para transformarse en la “Colorada” de Soy gitano.

En una charla telefónica con La Voz del Interior, Romina minimiza su actual papel predominante en la tira. “Como toda telenovela que debe sostenerse varios meses, los guionistas tienen que desarrollar todos los personajes y ahora me toca a mí ser más importante”, dice. De todos modos, admite que la repercusión de su personaje en el público es fuerte y eso explica que hoy Isabel ocupe más espacio.

Una prueba de ese crecimiento es que en los últimos capítulos ha aparecido un antiguo novio de Isa, Dardo (Nacho Gadano) que la colocó en una posición a la vez incómoda y privilegiada ante Amador, porque ahora puede provocarle celos. “Se supone que Dardo fue un amor muy importante para Isa, reflexiona Romina, pero ahí está Amador, un amor que es al mismo tiempo platónico y terrenal. No sé cómo va a desarrollarse la situación, porque los guionista aún no lo tienen definido”.

Lamenta que la cantidad de trabajo y la exigencia de las grabaciones diarias no le permitan desarrollar otros rasgos del personaje. Considera que la evolución de la personalidad de Isabel está íntimamente vinculada a su amor desesperado por Amador. “No se ha vuelto manipuladora. Sabe cómo hacerlo enojar, pero no es tan inteligente como para manejarlo”, relata divertida por las diferentes reacciones que provoca su personaje.

“Isabel es una nena-mujer, peleadora, caprichosa y un poco pesada. Yo personalmente soy mucho más relajada”, aclara Romina como para despejar dudas acerca de cuánto de sí misma hay en Isabel Salvatori. Y dice que es precisamente esa capacidad de relajarse la que ha generado una buena relación con Laport. Las escenas eróticas entre el actor y la actriz han mantenido bien alto el interés de la tira. ¿Cuál es el secreto de esa química? “Nos mandamos, explica Romina, vamos más allá de lo que pide el guión. Inventamos y permitimos que pasen cosas”.

También subraya que su figura personal está a años luz de la sensualidad de Isabel. “No me considero una sex symbol y no vendo esa imagen”, confiesa. Aunque admite: “Tengo un envase y no puedo luchar contra eso. Creo que mi cuerpo ayuda, pero si me he mantenido en televisión es gracias a mi talento y a mi esfuerzo”.

Sin tiempo

La jornada de Romina está ocupada por las horas de grabación de Soy gitano y por sus clases de baile, gimnasia y teatro. “No tengo tiempo ni siquiera para mirar mi propia telenovela”. Cuenta que cuando llega a casa, su vida privada se reduce a comer, pasar algunos momentos con sus íntimos y dormir. Recién ahora está viviendo en carne propia lo que significa aparecer todos los días en un programa televisivo de rating. Pero dice que no hay posibilidades de que el éxito se le suba a la cabeza, porque casi no mira televisión y es consciente de que “las estrellas están en el cielo”.

“Vivo como cualquier persona. Incluso, a veces, tomo el colectivo. Me gusta tener buena onda con la gente, pero no me nutro de la fama”, comenta. Si bien no tiene tiempo para planificar sus próximos pasos en las arenas movedizas del espectáculo, cuenta que ha rechazado la propuesta de protagonizar una película cuyo guión no le gustaba y que sí la entusiasma una oferta teatral. “Me quedan varios meses con Soy gitano todavía y estoy concentrada en ese programa”, dice. No es para menos. Pase lo que pase, Romina siempre recordará que fue en esa telenovela donde pudo pasar de segunda a primera.

La voz del interior (25/05/2003)


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