Entrevistas


Lo de chica sexy, no me la creo - Revista Tv Guía (05/07/2003)


El libreto del capítulo ciento veintiuno descansa en un camarín repleto de ropa de diferentes estilos y ella, Romina Gaetani (26), comienza a apurarlo con vistas a la grabación del día siguiente, que empezará irremediablemente a las siete de la mañana. Soy Gitano se transformó en la novela más vista de la Televisión Argentina superando a su competidora, Resistiré, y relegando el éxito de Son Amores en las preferencias de los televidentes. Isabel, su personaje, la colocó en un lugar de popularidad que no esperaba y las escenas hot con Osvaldo Laport, en un rol de chica sexy del cual prefiere no hacerse cargo.

- ¿Por qué la tira pegó tanto?
Es un proyecto muy bueno, con un elencazo, con buenos libretos y directores. Desde el momento en que (Adrián) Suar me hizo la propuesta, me dio mucha curiosidad toda esta historia de la cultura gitana. Además, es un culebrón, que es el primero que se hace en Pol-ka, según tengo entendido...

- Un elenco numeroso, con muchas actrices jóvenes, lindas y talentosas. ¿ No se generan celos?
Nada tiene que ver lo lindas que podamos ser con la convivencia ni con lo profesional. No hay competencia, de veras. Somos laburantes, transpiramos juntas la camiseta todos los días... Con Juli (Díaz) tuve una experiencia muy linda, que fue montar las coreografías donde bailamos, flamenco, obviamente. Nos conocimos mucho ahí y nos dimos cuenta de que tenemos una forma de trabajar similar, de querer hacer las cosas bien, con seriedad. Con Valentina (Bassi) tengo menos escenas, pero compartimos almuerzos, camarines, pasillos, lo mismo que con Male (Solda), o con Laura (Azcurra).

- Te escuché decir varias veces que no te ves sexy, y debés preguntarte por qué insisten en verte así.
Es que no me hago cargo de lo de chica sexy, no me quiero poner ningún rótulo. Son papeles que me tocan hacer, como éste de Isabel, y lo interpreto lo mejor que puedo. Vengo a trabajar, que es crear y armar personajes. Después, salgo de Pol-ka y sigo siendo la misma Romina de toda la vida...

- Bueno, si te lo preguntan, es porque el público te puso en ese lugar. Aunque no te guste.
Si me quieren ver así...

- Si hasta te subiste a una pasarela como una modelo.
Fue algo atípico. El desfile lo hice para divertirme, para hacer algo que no es de todos los días. Y fue con mucho placer.

- Tuviste escenas calientes con Laport, ¿se hizo complicado grabarlas?
No. Osvaldo es una persona divina, simpática, muy respetuosa, y logramos una química bárbara para el trabajo. Improvisamos un montón y jugamos, que de eso se trata.

- No me respondiste.
Salieron como tenían que salir. No significaron nada, las hicimos en tres horas. Salieron bien, sin problemas.

- ¿Qué te molesta más, que te inventen un romance o que se diga que te peleaste con tu pareja (Diego Suárez)?
Hay un punto en que todo eso te deja de molestar, que no dejan de ser comentarios de una elite. Es nada más que eso. Si uno está con la conciencia tranquila y segura de una misma, todo bien.

- Pero estás bien afectivamente.
Muy bien, pero estoy aprendiendo cómo es esto. Recién este año se dio este tema de ser más popular. A veces, una habla de su vida personal desde lo más ingenuo y después leés cosas que nunca dijiste. Ya aprendí la lección.

- ¿Te sentís más observada por los hombres? Imagino que habrá subido tu rating.
Te puedo asegurar que no me miran más que antes. No estoy atenta a que me miren o dejen de hacerlo. Es mucho desgaste de energía... Estoy tranquila. Obviamente, hay gente que te va a decir cosas lindas o feas. Siempre digo que a un millón de personas les vas a encantar, a un millón no les vas a gustar, y a otro millón les vas a resultar indiferente. Y las tres cosas van a estar bien, perfectas.

- ¿Cuál te atrae más?
Estar bien conmigo misma. Y con la gente que me quiere o quiero.

- Aseguraste que te harías cirugías...
Un retoque no vendría mal.

- ¿Estás disconforme con algo?
No, me veo muy bien. Pero siempre hay cosas para modificar. Por eso está bárbaro ir al gimnasio, comer sano, cuidar el instrumento que es con el que trabajo todos los días. Aunque hay días que me como una milanesa con papas fritas. Y sin culpas.

Revista Tv-Guía (05/07/2003)