Entrevistas


Pasión Gitana - Revista Multicanal (08/2003)


Comenzó en Televisión hace solo cuatro años. Hoy, su imagen explota en Soy Gitano, la tira que protagoniza junto a Osvaldo Laport y Julieta Díaz, en un triángulo amoroso que da que hablar.

- Si te muestro mi mano, ¿Me leés el futuro?
¡Ni loca!, le tengo que pedir el libreto a Marcos Carvenale (el autor de Soy Gitano).

- ¿No era tu “plan B”, tu rebusque por si falla algo en tu profesión?
No, yo soy actriz y aquí me quedo.

Un breve diálogo para describirla con justeza. Cuando le dieron su oportunidad en la tira más exitosa de la tele, se puso a estudiar como loca todo lo que tenía que ver con los gitanos, el flamenco y la lectura de manos. Pero no hay en ella una pizca de famosa viveza criolla. Hizo todo a pulmón y así piensa seguir.

- ¿Te acordás?, no pasó tanto tiempo de las épocas en las que te presentabas en todos los castings sin éxito...
Iba a todos lados y nunca me daba por vencida. Tenía mi refrán de cabecera, ese que dice “persevera y triunfarás”. Y me proponía confiar en mí y prepararme. Y aunque rebotaba, pensaba que quizá no daba para ese papel en ese momento. No son muchos los productores buenos que ven el potencial del que tienen enfrente.

- Vos venías de algunos bolos (intervenciones sin continuidad) en Verdad Consecuencia, Verano del ’98 y Trillizos.
Y me encontré con alguien supersensible como Cris Morena, que me dio la oportunidad de vivir la magia de Chiquititas.

- Y vos agarraste la oportunidad con las dos manos y no la soltaste más.
Pero pasé muchos nervios, presiones para demostrar que valía, demostrar que me habían elegido porque tenía potencial.

- Y ahora cuando mirás ese trabajo, ¿Cómo te juzgás?
Tan sobreactuada que me quiero matar. Porque yo grabo todo y tengo documentado mi trabajo.

- ¿Es cierto que ya desde chiquita tenías veta para el show?
Mi mamá me cuenta que cuando íbamos a comer a un restaurante yo me subía a las mesas y bailaba y cantaba e imitaba a Rafaella Carrá. No me paraba nadie.

- ¿ De dónde creés que viene esa voluntad de ir siempre para adelante?
Creo que es algo que se lleva adentro. Las ganas de hacer, de mejorar, de no permitir que te destruyan.

- En la época de Chiquititas ¿es cierto que te pusiste muy mal, que te encerrabas en tu casa?
No quería salir de mi casa. Todo el sistema me agredía. Algún comentario al pasar me destruía. Iba a un shopping y me daba fobia la gente.

- ¿Cómo lo superaste?
Me hizo un clic cuando llevamos el programa al teatro, percibí tanto amor de la gente que empecé a salir de mi encierro.

- Menos mal, si no eras carne de diván...
Algo de terapia hacía cuando podía, pero ahí también influyeron mis viejos. Fueron y son fundamentales. Al fin entendés que no podés gustarle a todo el mundo.

- ¿Siempre tus padres fueron tan bancadores?, ¿Nunca te echaron algún novio?
Siempre me dejaron que me diera la cabeza contra la pared. Pero ahí están como el colchón necesario para la caída o los triunfos.

- ¿Qué lugar ocupan los afectos?
Fundamentales. Es lo único que tenés en el corazón y te llevás a la tumba.

De su pareja, el director Diego Suárez, responsable de Tiempo Final y Malandras, prefiere no hablar. Quiere preservarse después de ciertos chimentos que no sabía cómo digerir, si con risa o con enojo.

- En dos películas argentinas, la de Leticia Bredice y la de Araceli Gonzalez, las protagonistas dan pruebas con Pepe Cibrián y rebotan. Pero a vos, en la vida real, te aceptó. Hiciste El Rey David con él.
Para muchos es el ogro. Pero es un militante del laburo. Hay momentos en que lo detestás, pero te enseña muchas cosas: disciplina, profesionalismo, llegar a un casting perfecta de aspecto y preparada, con un monólogo, una coreografía, impecable.

- ¿Qué cosas te destruyen?
Pagar dolorosamente el derecho de piso. Cuando yo empecé en Chiquittias tenía sólo 23 años. Y conocés gente buena y otros que se aprovechan de los nuevos.

- Los esperan como vampiros ¿no?
Y sí, proyectan en ellos sus frustraciones. Después aprendés a manejarte y eso forma parte también de tu profesión.

- Ahora ya no pueden con vos...
No creas, muchas veces me pueden y pido ayuda.

- Pero que no se note ¿no?
(se rie) Dignamente y con la frente bien alta. Yo sé que tengo imagen de ser una mina con carácter, pero también soy hipersensible, hipersencilla. Se me pegan las características de los personajes y muchos se confunden.

- En Soy Gitano entraste como con trafigura de Julieta Díaz y llegaste a ser protagonista. ¿Todo bien con ella?
Yo no soy protagonista de nada, el lugar te lo da el libro, el equipo. Es una tira donde todos somos protagonistas. Yo estoy superagradecida. Con Julieta tenemos muy buena relación. Estaba segura de que la iban a premiar por 099 Central. Nos encanta sacarnos chispas en la actuación. Con todo el elenco. Mirá: yo estoy trabajando con gente que hasta hace cuatro años sólo veía como espectadora, y te digo que no lo puedo creer.

- ¿Todavía te sorprendés?
Todavía me pellizco...

Revista Miradas.(08/2003)