Entrevistas


Me gusta reírme de mi misma - Revista Imagina (08/2003)


Sensual y con mucha frescura, Romina Gaetani pasa por uno de los mejores momentos de su carrera. Con sólo 26 años es una de las coprotagonistas de “Soy Gitano”, la tira que sale diariamente a las 22 horas por canal 13. Dice no creerse un sex symbol, se ríe de sí misma y sueña algún día poder concretar su otra pasión: el canto.

Comenzó su carrera junto a Pepito Cibrián como la protagonista del musical “David, el rey”. Después de muchos castings entró en el mundo de la televisión con un papel en “Verano del ‘98”. A partir de ese momento, fue creciendo hasta convertirse hoy en día en una de las jóvenes actrices más conocidas.

Si bien es la única que en su familia se dedicó a la actuación, sus padres siempre la apoyaron en todos sus proyectos.

“Gracias a Dios nunca fueron prejuiciosos y me acompañaron en todo”.

De chiquita jugaba a ser actriz e imitaba a Rafaela Carrá: “Mi mamá me contaba que cuando íbamos a los restaurantes me agarraba de las patas de las mesas, y claro, no medía ni 50 centímetros , y empezaba a revolear la cabeza y les bailaba a todos los mozos del lugar.”

Hoy está en pareja con el director Diego Suárez y seduce a miles de hombres todas las noches desde la pantalla chica.

- ¿Cuándo nació tu pasión por actuar?
No tengo ningún referente que te diga “gracias a esto empecé a actuar”. Simplemente jugaba como cualquier chico y de la nada dije que quería ser actriz, y realmente me di cuenta de la hermosa profesión que estaba eligiendo cuando empecé a estudiar teatro en “Andamio 90” con Alejandra Boero. A partir de ahí no la quise soltar más porque dije: “Es esto”.

- ¿Cómo fue empezar con Pepito Cibrián?
Fue una experiencia alucinante y aprendí muchísimo al lado de él. La verdad es que fue un placer empezar con Cibrián y en comedia musical que es un género que respeto y me gusta mucho.

- ¿Podrías decir que éste es tu mejor momento?
Todos fueron buenos momentos, cada uno con su cuota de aprendizaje, de felicidad, de estrés y de agotamiento. Ahora obviamente soy consciente que soy más popular que en años anteriores, pero no sobrepasa las demás experiencias.

- ¿Qué sentiste cuando te llamaron para trabajar en Pol-ka?
Me puso muy contenta el hecho del llamado en sí. Que te llamen de otra productora significa que están viendo tu trabajo y que les gusta.
Cuando tuve una reunión con Adrián Suar, que fue un desayuno muy cómodo, me contó de qué se trataba la idea y, de una, me encantó. Lo primero que le dije entre risas fue que otra mala no le hacía, y él se rió mucho y me dijo “mis historias no tienen mala”, y dije “bueno, perfecto”. Entonces me contó que quería hacer una historia de gitanos y a mí me alucinó antes que me contase la trama, porque de hecho, a mí Romina, me in teresa mucho cómo viven los gitanos, me despierta mucha curiosidad.

- ¿Cómo preparaste el personaje de Isabel?
Mientras estaba terminando de grabar “Mil Millones”, empecé a estudiar flamenco dos o tres veces por semana, y traté de ver todas las películas sobre gitanos. Además una amiga me prestó un libro de la lectura de las manos, ya que mi personaje estaba en esa línea, y si me cruzaba por la calle con alguna gitana trataba de sacarle algún dato.

- En “Soy Gitano” tuviste que hacer algunas escenas de sexo de las que se habló mucho. ¿Cómo fue?
Sí, se habló mucho; como siempre se habla de las escenas de sexo y de todo lo que tenga que ver con el sexo en la televisión. Está bien, bienvenido sea porque ayudó al rating de la novela. Fue muy divertido grabar las escenas con Osvaldo (Laport), porque la verdad es que fue mi debut sexual en la televisión. Yo estaba muy nerviosa al principio, pero me fui relajando, y con Osvaldo nos íbamos contando chistes entre plano y plano.

- A partir de “Mil Millones” apareciste para los hombres como un sex symbol. ¿Qué te pasa con eso?
Me da mucha risa. Por suerte me gusta reírme de mí misma. Creo que en la vida no hay que tomarse muy en serio ni a uno mismo ni algunas cosas. Me divierte, no me importa que me pongan ningún rótulo, no creo que me pongan rótulos ni bueno ni malo. Lo tomo con mucha naturalidad, como un comentario de un grupo de gente, y aparte no me lo creo. Creo que toda mujer puede ser muy sensual.