Entrevistas


Puro Magnetismo - Revista Look (08/2003)


Ya pasaron seis años de su debut como actriz y hoy se luce en Soy Gitano con un personaje que muere de amor por Amador. Dueña de una belleza singular que rompe cualquier estereotipo, muestra los estampados que harán punta en los próximos desfiles.

Son días ajetreados para Romina Gaetani, la actriz de 26 años que es puro magnetismo y que a fuerza de perseverancia se ganó un lugar en la televisión argentina. Once horas de grabación por día, clases de canto y de flamenco y múltiples citas con la prensa que reflejan el boom Gaetani.

Entre los ítems de su corta pero veloz carrera figuran clases de teatro con Alejandra Boero, días enteros recorriendo Buenos Aires, yendo de un casting a otro, el debut como actriz en 1997 de la mano de Pepe Cibrián, en la comedia musical David, el rey, el papel de Carla en Verano del 98’ y el de la desenfadada Luz en Chiquititas. Después fue la malvada Casandra en Yago y repartió crueldades en Mil Millones como contrafigura de Araceli González, tiras en las que Facundo Arana y Gustavo Bermúdez sucumbieron ante sus perversos encantos.

Con una melena impactante color borgoña, diseñada gracias a 260 extensiones de pelo natural, ese escote generoso y unos ojos perfectos verde esmeralda, hoy le pone el cuerpo a Isabel en Soy Gitano, la cocinera que tiene el don de la adivinación y muere de amor por Amador (Osvaldo Laport).

- Costó pero lo lograste.
- Sí, el comienzo de toda carrera cuesta y participé castings en los que me rebotaron. Estudiar canto y teatro, incorporar información y la práctica de todos los días es un aprendizaje y un esfuerzo.

- En los primeros tiempos, ¿cómo recibía la gente que querés tu decisión de ser actriz?
- Uno es actor sea o no conocido. Tuve mucho apoyo de mis seres queridos, que es lo que a mí me interesa, mis padres no fueron prejuiciosos con esta profesión y eso me sirvió de base para tener un buen comienzo. Cuando uno tiene ganas de hacer algo y trabaja para eso, creo que termina cumpliendo sus sueños. Y si no trabajara en televisión hubiese hecho teatro independiente.

- Soy Gitano te exige escenas súper hot. ¿Cómo te preparás para enfrentarlas?
- No creo que sean más importantes que otras. Por supuesto, tienen su complicación, pero lo mismo pasa con las dramáticas o las cómicas. Todas tienen lo suyo y exigen preparación.

- A lo largo de los capítulos el personaje fue creciendo.
- Yo estoy concentrada en hacer bien mi trabajo. Si el personaje creció me pone muy alegre, pero es algo que se me escapa de las manos, puede ser por muchos factores que desconozco. Trato de hacer mi laburo lo mejor posible.

- El ritmo de trabajo es muy vertiginoso. Llega un día libre, ¿qué hacés?
- Duermo, alquilo una película, leo, me quedo en casa. Prefiero ese tipo de programa toda la vida. Bueno ...no sé si toda la vida, pero este año sí. Siempre fui hogareña, no soy muy salidora, pero hoy opto por priorizar mi salud y mi descanso, que es lo que necesito para rendir de lunes a viernes. Voy del trabajo a la casa y de la casa al trabajo.

- ¿Seguís siendo la misma Romina de siempre?
- Estoy más estresada (se ríe). Me río pero en cualquier momento me pongo a llorar... Mi esencia, mis valores y mis principios no se modificaron, sigo siendo la de siempre.

- Pero todo este vértigo no puede resultarte indiferente.
- Lo vivo con cansancio pero con alegría, tratando de disfrutar lo más que puedo. Hay un estrés que es real porque tengo mucho trabajo y eso no me permite poner el pie en el freno, pero es parte del juego.

- Alguna vez dijiste que tenés que aprender a quitarte el miedo a disfrutar.
- Es así. Uno está tan en la vorágine de todos los días que pierde el sentido y el poder de disfrutar de lo que está viviendo, sus afectos, un momento con sus viejos. Esta sobreexigencia de querer hacer todo bien y de pensar en lo que tengo que hacer mañana, sin poder disfrutar realmente el hoy, me da un poco de miedo. Pero estoy trabajando en eso.

- Sentís que tu profesión te expone mucho y que tenés que aprender a andar en territorios difíciles?
- Trato de vivirlo con la mayor naturalidad posible porque soy consciente de que hoy soy tapa de revistas y mañana no. Decir que no me afecta sería mentir, pero intento que el trabajo no sea el centro de mi vida.

- ¿Cómo reaccionaste con tu primera tapa?
- Me gustó, me puse muy contenta.

- Muchos coinciden en que tu belleza es exótica, salvaje.
- Yo me veo una mina normal, si para algunos mi belleza es exótica está perfecto (se ríe mucho).

- ¿Cómo juega el aspecto físico en tu carrera?
- Creo que hay que cuidarse más por la salud que por la estética, aunque es cierto que para este trabajo uno tiene que verse lo mejor posible. Trato de cuidarme, alimentarme bien y hacer ejercicio cuando el tiempo me lo permite.

- Si tuvieras que hacer un análisis de tu trabajo en Soy Gitano, ¿qué dirías?
- No podría hacerlo hoy. Las mejores reflexiones uno las hace cuando está más alejado del momento. Prácticamente no veo el programa porque eso me quitaría dos horas de sueño, pero a veces grabo mis escenas para perfeccionarme. Hay cosas que me gustan más y otras menos, es parte del aprendizaje

Revista Look. (08/2003)