Entrevistas


Me da mucho miedo el matrimonio - Diario Clarín, Suplemento Mujer (02/09/2003)


Sexy, pero no sex-symbol, dice, por ahora ni piensa en casarse o tener hijos. Los secretos de una actriz "para nada diva", que cuida especialmente su imagen y casi llega a la bulimia.

Ficha Personal
TIENE 26 AÑOS Y ES SOLTERA. DESDE HACE UN AÑO ESTA DE NOVIA CON EL DIRECTOR DE TV DIEGO SUAREZ. TRABAJO EN VERANO DEL 98, CHIQUITITAS, YAGO Y MIL MILLONES. HOY ES UNA DE LAS PROTAGONISTAS DE LA TIRA SOY GITANO, QUE TRANSMITE CANAL 13.

SU SIGNO: ARIES.

Cómo la vi
Fresca, sonriente, extrovertida y muy expresiva: Romina habla con todo su cuerpo.

- Después de tantos meses de personificar a Isabel, ¿qué sentís que tenés de gitana?
- La intuición. Soy muy intuitiva. También el gesticular mucho, el hablar fuerte. Me parece que cada vez soy más intuitiva, sí, también porque hago meditación y eso me ayuda. Ahora estoy escuchando más, pensando más antes de actuar. Cuando alguien me ataca, me río. En este laburo hay mucha gente laburando al mismo tiempo que te grita: está el productor, está el vestuarista, el maquillador y todo el mundo opina. Me dan ganas de decir: "paren un poco que no soy una máquina". Y en ese momento se lo decís a alguien, puteo, pero paro, respiro. Porque uno se engancha en el acelere de todo el mundo y no tenés que acelerarte. Si alguno te prepotea, te contesta mal, digo: "¿terminaste?, ahora empiezo yo".

- Estás hoy en un lugar muy deseado. ¿Cómo hacés para manejar la envidia?
- Hago oídos sordos y trato de entender esa actitud. Envidia siente el que no puede tener lo que el otro tiene. Yo estoy laburando como estoy laburando ahora porque desde que terminé la secundaria me levanto a las 6 de la mañana y termino a las 10 de la noche. Y por haber tenido muchos "no" en muchos casting y seguir perseverando y golpeando puertas.

- Supongo que no se lo explicás a cada uno que te envidia...
- No, obviamente, sería un desgaste de energía fatal y no soy maestra de nadie. Me lo quedo para mí o para la persona con la que me puedo tomar un café y se lo puedo explicar. La envidia es un sentimiento natural en el ser humano y está bueno aceptarlo.

- Es un trabajo racional de todos modos el tuyo, ¿no?
- Sí, es racional. En definitiva, la envidia es una historia del otro. Cuando me topo con algunas personas que llegan a lastimarme, no me prendo en su enojo y les regalo una sonrisa.

- ¿Tuviste premoniciones como tiene Isabel?
- Sí, me ha pasado dos veces soñar cosas que pasan.

- ¿Antes de ser gitana en la ficción?
- (Risas) Sí, antes de ser gitana. Yo creo en todo. En el Tarot, en Dios, en la gente que trabaja y te canta la justa. Creo en todas las religiones. Cada uno cuenta el cuento como tiene ganas.

- ¿Vas a misa?
- No, fui hace un año atrás cuando anímicamente estaba mal, y me sentí mejor.

- ¿Rezás?
- Sí, eso sí. A veces pido, pero doy las gracias por el día de hoy.

- ¿Qué agradecés?
- Agradezco estar sana, estar laburando, la salud de mis viejos, de mi hermano, agradezco estar con Dios. Hace unos años era una espectadora más y ahora estoy trabajando con los grandes y aprendiendo.

- ¿Es como un sueño?
- Sí, es un sueño cumplido porque me rompí laburando.

- ¿Te gusta seducir? Tu personaje te convirtió en sex-symbol.
- Sí, no le tengo miedo a la sexualidad, no soy vergonzosa. No tengo historia con mi cuerpo ni vergüenza con el del prójimo.

- ¿No sentís pudor al mostrarte?
- No. Cuando me agarran en la calle y me dicen sex-symbol o algunos periodistas se agarran de eso porque no tienen nota pienso: yo fui toda la vida así como me ven. Me río porque no soy la nueva sex-symbol de nada. Ojalá que el próximo personaje no tenga nada de eso.

- ¿Qué tenés de diva?
- No tengo nada de diva. Tengo la suerte de tener una maquilladora a quien le puedo pagar y una peluquera en canje. Cuando dicen lo de las nuevas divas, me río y digo evidentemente no me conocen nada.

- Cuando los medios hablan de vos, ¿qué sentís? ¿Que son las reglas del juego o que es una tremenda injusticia?
- Es fuerte. Me llegan a doler cosas que han dicho de mí como que me llevaba mal con mis compañeros o que rompía cosas. Decís ¡huy! Es difícil, pero yo estoy tranquila, mis compañeros me conocen. Si la gente se engancha con eso es porque decide creerlo...

- ¿Tomaste precauciones?
- Lo que aprendí es a medir las palabras. En lugar de decir "¿me traes?", digo "¿por favor me traes?"

- Ahora hay más gente que te mira y está pendiente de cada gesto que hacés. Quizás eso te quita espontaneidad...
- ¡Totalmente! Yo soy una mina muy espontánea, tengo una forma de hablar y pensar que no voy a modificar porque ahora esté en más revistas que antes.

- Te asumís como una persona impulsiva. ¿En qué casos te perjudica y en qué casos te favorece ese rasgo de tu personalidad?
- Soy muy impulsiva. Cuando tengo un objetivo, soy muy impulsiva. "Andate a la conferencia de tu...", digo. ¡No pará! ¡No es así! Digo: "pará Romina!" Por suerte tengo viejos que me bajan un poco. Y mi novio.

- ¿Existirá el amor para toda la vida?
- Yo creo en el amor para toda la vida. Creo en el alma gemela, sí totalmente... pero me da mucho miedo el matrimonio.

- Si te pusieran contra la pared...
- No, no me voy a casar ni tener un hijo ahora ni nada. Me siento madura para muchas cosas, pero no me siento madura para tener una familia o un hijo.

- ¿Cómo sabemos quién es el verdadero amor?
- Cuando mirás a los ojos a alguien y ya sabés en qué está pensando. Es tan químico, es tan de piel. Hay que dejar la palabra y que el cuerpo hable por sí solo.

- ¿Cómo sos cuando estás enamorada?
- Soy igual. Pero cuando uno se enamora tiene tanto miedo de perder su espacio... pone tantas trabas... A mí me cuesta mucho decir te quiero, muchísimo, me creo muy autosuficiente y me cuesta mucho decir "ayudame".

- ¿Tenés amigas actrices?
- A mí me cuesta tener amigas, prefiero tener pocas. Hay muchos prejuicios.

- ¿Fuiste modelo?
- Sí. Yo nunca me sentí identificada con el ambiente del modelaje, lo hacía para ganarme unos mangos y pagarme el curso de canto y de teatro. Hice algún que otro desfile y al toque dejé. Me sirvió para saber pararme, caminar, lucir la ropa. Pasó algo muy loco: cuando me decían adelgazá, yo comía y comía. Entonces pensé en ir a terapia, llegué a tener actos bulímicos, comía a cualquier hora. Me agarró en un momento anímico flojo e hizo que engordara, que me refugiara en la comida.

- Y ahora, ¿cómo te llevás con la comida?
- Me dedico a la torta de manzana (risas). Pero es híper controlado. Ya me doy cuenta cuando como por ansiedad. Siempre es porque al otro día tengo una nota o un laburo que me interesa mucho.

- ¿Hacés gimnasia?
- Voy al gimnasio.

- ¿A qué hora te despertás?
- A las seis. Hago gimnasia dos o tres veces por semana a eso de las 9 de la noche. ¿Pero sabés cuándo te bancas esa hora de gimnasia? Cuando la hacés pensando que te puede tocar hacer una comedia musical, no para tener la cola parada en verano.

- Romina, quiero tener la cola parada para el verano (risas).
- Si no trabajaras, podrías tener la cola modelada para este verano. No voy a estar toda mi vida cuidando tener mi cola parada, no me caliento (risas). Está bien ir un rato al gimnasio... ¡pero no exigirse de más!

Diario Clarin. Suplemento Mujer. (02/09/2003)