Entrevistas


Sueño con ser madre, pero no fantaseo con el vestido blanco - Revista Gente (01/10/2003)



Tiene 26 años y un cuerpo exuberante. En el 2003 alcanzó el éxito con Soy Gitano. Fue revelación y se convirtió en una sex symbol. Conoció las mieles y también los sinsabores de la fama. Cuando se descubrió “en el centro del huracán”, sufrió un pico de estrés. Se recluyó de los falsees durantes sesenta días y buscó equilibrio en su pareja y su familia. En esta nota, vuelve a hablar de todo.

“Sueño con ser madre, pero no fantaseo con el vestido blanco”

Aún con ruleros sobre su cabeza, Romina Gaetani conserva un aire misterioso, casi felino. Ahora viste bata de algodón blanca y pantuflas. Y fuma. “Lo mínimo e indispensable”, jurará después. Enfrente la entrevista a cara lavada, recostada sobre un sillón. Habla despacio, con una cadencia exquisita, aunque sin el acento andaluz que imposta cada noche en pantalla. Dirá entonces, sin temor al lugar común, que está en su mejor momento. “En la cresta de la ola”, según sus propias palabras. Este 2003, desde el aire de Soy Gitano se consagró como actriz revelación de la tv nacional. Estuvo en boca de todos y también en las tapas de diarios y revistas. Desde allí, exhibió sin pudores su cuerpo de curvas pronunciadas. Y pronto se descubrió encumbrada como la sex symbol. Disfrutó de las mieles de la fama hasta que se encontró envuelta en una vorágine que amenazó con desestabilizarla. “En el centro del huracán se pierde noción de lo bueno y lo malo...”, se excusa ella.

- ¿Cómo llego hasta el centro del huracán, Romina?
Yo no nací sabiendo. En algún momento pensé que podía manejar las cosas, pero después me sentí superada por la situación. Trabajaba entre 12 y 14 horas por día, a lo que después se sumaba alguna que otra nota. En definitiva, salía de mi casa a las 6.30 de la madrugada y no volví a ala cama hasta la una de la mañana. Y llegó un momento en que el cuerpo me dijo basta.

- ¿Cómo recibió el mensaje?
Me bajó un poco la presión durante una grabación y me fui a mi casa. Evidentemente, fue el cansancio. Todo comienza a gestarse en la cabeza, pero el cuerpo es el que te dice “basta, hasta acá llegaste”. Con Soy Gitano me sorprendió todo esto de la popularidad y la batahola de notas. En un principio creí que iba a poder con todo, hasta que me dije: “Tengo que dormir más, cuidarme y disfrutar de cada día para rendir en el laburo, que es lo más importante”.

- Imagino que debe ser difícil detener la carrera cuando se tiene la zanahoria frente a la nariz.
Yo paré dos meses. Me propuse no hacer más notas durante sesenta días y lo conseguí. Hablé con mi representante y juntos acordamos que lo mejor era que aprovechara mi tiempo para descansar.

- ¿Es posible mantenerse imperturbable ante la fama?
Justamente, el cansancio mental vino porque nunca dejé de ser la misma de antes. Si yo me hubiera subido al tren, hubiera perdido registro de lo que estaba viviendo. Tuve cambios importantes este año, pero mi interior sigue intacto. Como mi laburo consiste en estar siempre con mucha gente, en mis tiempos libres elijo recluirme en mis afectos. Compenso toda esta vorágine con la paz de mi casa y mis amigos.

- Durante este año, ¿aprendió también a lidiar con la prensa?
Me parece que todavía no. Pero ahora entiendo de qué se trata todo esto. Hoy prefiero cuidarme un poco más y hablar menos de mi vida privada. Me molesta cuando se meten con mis afectos. La gente está acostumbrada a hablar de forma superficial, sin saber qué pasa realmente en la vida de cada persona. Y con todo el derecho del mundo puedo tener un pico de estrés. Pero no me interesa entrar en esas polémicas, sólo quiero hacer bien mi laburo.

- ¿Quién es su cable a tierra?
Mis seres queridos. Cuando estás arriba de la ola, en pleno baile, hay detalles que no se perciben. En medio del huracán es difícil reconocer lo bueno y lo malo. La vorágine es importante. La gente que me quiere tiene otra perspectiva de las cosas y me van bajando los decibeles.

- ¿Hoy se reconoce en armonía?
Estoy bien. Es difícil estar en armonía. Quizá dura sólo dos días y una vuelve a estar enclenque. Tampoco se puede vivir en estado zen. Soy un ser humano normal, y muchas veces sólo quiero ir de casa al trabajo y del trabajo a casa.

- ¿Cuál es para usted el colmo del placer?
Desaparecer del mundo un fin de semana. Ir al campo con mis seres queridos, andar a caballo, escuchar música, leer un libro...

- ¿Cómo se propuso cuidar su salud después de aquel llamado de atención que le envió el cuerpo?
Yo siempre me cuidé. Tengo una nutricionista, Diana Chugri, que me recomienda comer sano. El problema es que yo no hago mucho la tarea... (ríe). Cuando puedo, también me interno un par de horas en el Spa Belgrano. Y hace seis meses empecé a hacer terapia transpersonal, en la que no sólo ves la parte psíquica de la persona, sino que también recorrés toda su parte espiritual. Y dos veces por semana hago gimnasia con mi personal trainer, el Chino Astorga. Pero la verdad es que hace algún tiempo que no voy al gimnasio, no me dan los horarios...

- ¿Adónde padece más la falta de actividad?
En mi capacidad aeróbica: a veces me falta el aire.

- Imaginé que iba a decir algo así como “se me cae el traste”...
Y, a todo el mundo se le cae el traste... ¿Por qué iba a ser yo la excepción? Pero, más allá de lo estético, lo que me preocupa es que la falta de actividad física pueda afectar mi rendimiento en el trabajo.

- Usted es dueña de una belleza exótica. ¿Alguna vez imaginó que se iba a convertir en un sex symbol?
No, porque yo me juego a que le año que viene hago un personaje de pelo corto y zapatillas y ya no voy a dar un sex symbol. Yo sé que colaboré en todo esto porque hice algunas producciones fotográficas muy fuertes, pero las hice porque hoy me divierte jugar a la sex symbol. ¡Tampoco te creas que soy la mina que apareció en al tapa de Gente con el dedo en la boca!

- Evidentemente, sabe cómo seducir.
Y bueno, por eso soy actriz (se ríe).

- Pero eso no se enseña en las clases de teatro...
(Más risas). Eso no se enseña en ningún lado. Pero no ando por la vida con un dedo en la boca.

- ¿Cómo sobrelleva en la calle semejante carga de sensualidad?
La gente me tira la mejor onda. Los tipos son cero guasos conmigo. Los camioneros pasan cerca y me gritan “¡Cocinera!”. Pero nunca se despachan con un “te agarro en la esquina y te mato”.

- ¿Lo padece?
¿Qué no me digan “te mato a besos” o se zarpen con algo así? ¡Está bueno! A mí me causa risa, no soy de las que miran como queriendo decir “¡Qué desubicado!”. Me halaga que me griten cosas por la calle, pero si tuviera que hacerme cargo de todo lo que dicen de mí, tendría que ir a terapia más seguido.

- Ya fue con firmado: Soy Gitano termina en enero próximo. ¿No siente la presión de tener que sostener todo lo conseguido este año?
No, porque yo creo en mí. Y si pude llegar hasta acá, no fue de casualidad. Transpiré la camiseta durante mucho tiempo. Tuve algunas ofertas aunque por el momento no concreté nada. Lo único que me preocupa es poder superarme, ser cada día mejor laburante. Yo soy consciente de que la fama es algo efímero y prefiero sostener mi calidad como actriz por sobre mi popularidad. Además, ¿qué es la fama?.

- Dígamelo usted, ¿qué es la fama?
No entiendo mucho cuando hablan de los beneficios de la fama. Todo se reduce a un beneficio económico, nada más. La fama es un canje; comer gratis, que te maquillen gratis, que te peinen gratis... ¡Todo por un cartel al final de la tira! Hoy lo disfruto y aprovecho, pero no me va la vida en eso. Lo que me mueve por dentro es cuando me dicen: “¡Qué buen personaje armaste!”.

- Entiendo que alguna vez intentó anticipar su destino a través de las cartas. ¿Entonces predijo este presente?
Para nada, simplemente apareció en mi vida. Hoy tengo muchas ganas de seguir toda mi vida laburando como actriz. Pero tampoco sé si lo voy a poder cumplir, porque también fantaseo con tener una familia el día de mañana.

- Cuando dice “el día de mañana” ¿quiere decir “pronto”?
No está en mis planes inmediatos, pero espero que eso del marido y los hijos lleguen alguna vez. No fantaseo con el vestido blanco y el casamiento, pero sí sueño con ser madre – aunque no inmediato – y tener a alguien que me espere en casa.

- ¿Es cierto que ha vuelto a vivir a la casa de sus padres?
Para nada. No sé por qué dijeron eso.

- ¿Entonces aún comparte el techo con su novio, el director Diego Suárez?
¡No hablo más! Estoy bien, y eso es suficiente.

Revista Gente.(01/10/2003)