Entrevistas


El éxito y la fama me quitaron tiempo para el amor - Revista Caras (22/10/2003)


Su rostro esconde ciertas huellas de cansancio y su repentino cambio de ánimo, no pasó inadvertido entre quienes la conocen y la tratan diariamente. Dicen que sus ojos perdieron su fuerza y poseen un brillo diferente. Para los que la mirada es el espejo del alma, Romina Gaetani sufre una pena de amor. La chica que nació en la localidad de San Martín hace 25 años y se presentó en cuanto casting había en busca de su oportunidad, lo logró pero a cambio, perdió su gran sonrisa. Romina reconoce haber sido tocada por la varita mágica ya que, gracias a su personaje de Isa, en “Soy Gitano”, piensa que sus esfuerzos no fueron en vano. “Esta fama repentina, me tomó desprevenida y, por momentos, hasta me da un poco de miedo cuando siento que se me va de las manos. Porque al ser nueva en todo, no sé muy bien cómo manejarlo o qué es conveniente hacer o decir. Es como una etapa de aprendizaje” cuenta. Y lo cierto es que su vida cambió desde que comenzó a ser reconocida en la calle y desde que diferentes propuestas de trabajo se sumaron a extenuantes horas de grabación. Entonces, repentinamente, la balanza se desequilibró y lo que era felicidad, fue cubierto por un oscuro nubarrón. Primero, fue su salud la que le dio un aviso al sufrir un pico de estrés y la obligó a parar la marcha. “Para no volver a esto hago meditación, terapia transpersonal, trato de no ir a lugares en los que hay mucha gente, de estar tranquila.... Mi cable a tierra son mis afectos y comprendí que debo cuidarlos. También es estar en un lugar cálido como mi casa, rodeada por mis seres más queridos, es escuchar música, prender sahumerios, alquilar una buena película y dormir. En definitiva, mi cable a tierra, es todo lo contrario a mi trabajo. Es no encender la tele y no escuchar lo que se dice por ahí acerca de mi vida privada. Es pasar un buen rato con los que me quiere de verdad. Todo lo que la gente normal hace cotidianamente y yo no puedo” se lamenta. Pero todo eso sumado, fue también lo que terminó desencadenando una crisis en su pareja con el director de televisión Diego Suárez , tras un año y medio de amor. Hoy, la actriz se niega a pronunciar la palabra separación. Sin embargo los rumores fueron más fuertes. Y llegaron a asegurar ambos lo intentaron antes de llegar a esa determinación.

—¿Está separada de su novio?
—Más allá de los rumores de separación que existieron, seguimos estando juntos. Separados no estamos...

—¿Pero están transitando una crisis dentro de la relación?
—Sí, no puedo negarlo. Quizás todo tiene que ver con lo mismo, con el compromiso que actualmente tengo con mi trabajo. Son muchas horas de grabación, de estar fuera de mi casa. No es fácil para ninguna pareja. No soy ni tengo los mismos tiempos que cuando comencé en esta carrera. Yo a Diego lo quiero y lo respeto muchísimo. Sé que él me acompaña, pero a veces no es fácil sostener una relación. De pronto podemos tener diferencias, pero esto implica que estemos separados, como se comentó en los medios. A veces, las crisis ayudan a fortalecer los sentimientos. Hace un año y cinco meses que mantenemos un noviazgo especial y el amor siempre ocupó un lugar especial en mi vida. Yo no sirvo para romances pasajeros ni para relaciones de medias tintas. Aunque soy consciente que en este medio no se respeta nada, estés en pareja o no. Por eso es importante que exista confianza en la pareja y el diálogo permanente. Mi relación con Diego surgió naturalmente. Soy celosa, aunque no soy capaz de hacer absolutamente nada. Porque soy consciente que los celos son un problema de uno, no del otro. Y tienen que ver con una cuestión de inseguridad. Jugar un poquito, está bien porque es parte de la seducción.

—¿Hasta dónde la lleva a soñar el amor?
—A pesar de todo, soy una especie de Susanita. Quiero casarme y tener hijos pero más adelante. Creo en el matrimonio; en eso de descubrir a tu alma gemela. También creo en la familia y en el sueño de envejecer junto al hombre que amás, rodeado de hijos y nietitos.

—¿Siente que su vida cambió desde que es reconocida en la calle?
—Quiera o no, todo esto modificó un poco mi vida. Sólo me la paso trabajando sin descanso. Grabo desde la mañana a la noche y voy de mi casa al estudio. No leo el diario, ni revistas, ni veo programas de televisión. Entonces no puedo disfrutar demasiado de las cosas que me suceden. Perdí el anonimato que antes me permitía caminar tranquila por la calle sin que nadie me reconociera. Claro que ahora, tampoco tengo mucho tiempo para estar en la calle. Entonces, estoy viviendo como en una burbuja. Esto a veces afecta a la pareja.

—¿Y a usted, que es lo que más la afectó de este cambio?
—Ahora en los lugares en los que hay mucha gente, siento ganas de irme enseguida. No aguanto mucho tiempo. Es una cuestión de prioridades. Y hoy mi prioridad es tratar de descansar. Porque además, quiero tener un tiempo tranquila, de lo contrario, no puedo rendir. Por eso trato de cuidarme y mantenerme lo más lúcida posible. Porque a veces, te desequilibras e inevitablemente caes en un estado de estrés, que no es recomendable para nadie.

—¿Estaba preparada para vivir este éxito?
—No sé si me encontraba lista para vivir un momento así. Nunca soñé con llegar a donde estoy. Sí trabajé muchísimo para ocupar este sitio. Porque estudié; me deslomé concurriendo a castings desde la mañana a la noche. Hasta que un día logré empezar en Verano del ‘98 y luego en Chiquititas y ya no volvía a parar. Yo sabía que podía llegar y creí estar preparada. Aunque, a veces, no dejo de ser vulnerable y me quiebro. Pero, gracias a Dios, me vuelvo a parar, porque es parte del aprendizaje del camino. Recién sabés cuán lista estás para el éxito, cuando lo vivís.

—¿Se identifica en algo con Isa, su personaje de la novela?
—Quizás en la espontaneidad. Desde la risa, hasta el llanto, el enojo, la transparencia. Soy una luchadora como ella. Y defiendo mi pareja, a pesar de las crisis que pueda tener. Ahora, en lo de cocinera, nada que ver. No es mi fuerte. Disfruto haciendo las cosas de la casa, las hago con placer. Soy una maniática de la limpieza y del orden y me encanta dejar toda reluciente mi casa.

—¿Es lo antidiva si le gusta limpiar su casa..?
—Obvio, nada más alejado a una diva que yo. Soy lo antidiva en todo. No me gusta andar por la vida maquillada y producida. Odio los rótulos. Me considero hipernormal.

—¿Es una mujer avasallante?
—Trato de poner todas mis energías cuando quiero conseguir algo pero también pongo el corazón. Soy consciente que en la vida, las cosas te llegan en el momento que tienen que hacerlo. No estoy desesperada.

—¿Pero es consciente de su fuerte presencia?
—Sí pero no vivo pendiente de ella. No me doy cuenta de lo que genero en la gente. Soy consciente de los elementos que tengo para que eso suceda, porque tampoco soy Susanita. No es que ando por la vida sin saber qué tengo o quién soy. No quiero dejar de ser espontánea o que los otros dejen de serlo conmigo. No quiero encontrarme un día sola y preguntar ¿por qué se me alejan todos..?

—¿Cuál es su relación con los hombres en la calle?
—Los hombres se me quedan mirando como diciendo ‘!Ay, la cocinera existe!’ En general son muy copados conmigo.

—¿Qué importancia le da a su físico, se cuida mucho?
—Ocupa un lugar tan importante como el psíquico y el emocional. También tiene que ver con el hecho de tratar que nuestras cosas estén en equilibrio. Intento cuidar mi cuerpo desde que esté sano hasta realizar una actividad física. De alimentarlo bien y de fumar lo menos posible.

—¿Está conforme con la imagen que le devuelve el espejo?
—En general, estoy conforme con todo. Pero uno siempre encuentra algún defectito. Y, ante esos, digo ‘Dios me dio otras cosas’. No me niego a las cirugías pero no me gustan las transformaciones, detesto esas caras de muñecas. No dejaría que nadie me cambie la cara. Ahora estoy realizando un tratamiento con la Dra.Diana Chugri, especialista en nutrición y clínica estética.

Romina es determinante en muchas cosas y no permite que nadie se interponga en su camino. Feliz o triste, está dispuesta a defender con todas sus garras aquello que ama y espera no perder: su novio, Diego Suárez y su repentina fama y estelaridad.

Revista Caras.(22/10/2003)