Entrevistas


Portal Ciudad.com.ar (25/06/2004)



Romina Gaetani dejó atrás “Soy gitano” y optó por actuar en teatro haciendo “Seda”. Pronto volverá a la tele con “Los secretos de papá”. Mientras tanto, habla de erotismo y familia, Egipto y amor.

“Apenas terminé de leer el libro de la obra, pensé: ‘no entendí nada’. Había capturado cosas muy fuertes pero no me terminaban de cerrar. Como me tenía que ir se lo dejé a mis papás. A la noche, me llamaron diciéndome que era bellísimo. Lo volví a agarrar y finalicé la lectura llorando; me encantó. Toca botoncitos internos que te mueven el piso”, cuenta la actriz de polera negra con camperita, pollera tableada escocesa, polainas y All Stars. Sin maquillaje y escote, no se la asocia a la cocinera infartante de “Soy gitano” que apareció en revistas de todos colores. La hora que hubo que esperarla, sí. Pero la charla en el café del teatro de la comedia, donde lleva adelante “Seda”, pone los rótulos en otro lugar.

- ¿Cuáles son esos “botoncitos internos”?
- Los personajes no tienen la valentía de dejarse ser como son, me refiero a que son como las caretas que solemos ponernos –inconscientemente- para gustar al otro o por el miedo de enfrentarnos a nosotros mismos, a la vida, al prójimo. También me movilizó conectarme con la manera en que vivían las mujeres en el siglo XIX (totalmente relegadas) y el amor de Hélène (el papel que encarno) a su marido: un amor puro, verdadero, divino. Ella era muy compañera y se bancaba que el tipo fuera y viniera, sin reprocharle nunca nada.

- ¿Cómo vos?
- No, ella está muy alejada… Mi meta como ser humano es disolver el ego totalmente, para poder vivir desde la humildad. El único que vivía desde ahí era Jesús, un ser de luz, evolucionado, que ponía la otra mejilla cuando le pegaban en una. Es difícil llevar eso a la práctica en la actualidad, pero trabajo conmigo y mucho para lograrlo.

- Curioso lo de diluir el ego, porque en el medio artístico…
- Todos quieren ser primera figura, es verdad. Pero una de las tantas claves es saber darte cuenta y distinguir cuándo estás hablando desde el ego y cuándo desde la humildad. Yo no me mareé con la fama, los productores y la prensa inventan rótulos de estrella, pero no me considero eso.

- ¿Cómo te considerás?
- Una laburate más, mi función es entretener a la gente: una hora poniendo “Soy gitano” o viniendo acá, a hacer “Seda”. No me creo esos títulos que te ponen porque a ellos les sirve y ganan con eso. Soy conciente del negocio del que participo, sé que para mucha gente soy un número pero no me molesta, porque también sé que mi trabajo lo hago con amor y respeto, trato de aprender y ser lo más profesional posible.

- ¿Qué extrañas de “Soy gitano”? ¿Los escotes?
- No, para nada…

- ¡Te quedaban tan lindos!
- (risas) Me los sigo poniendo, pero menos. Extraño divertirme, la relación creada con el grupo. Pero cumplió un ciclo y estuvo bien. No muero por que haya una parte II.

- ¿Qué opinan tus padres de tu imagen de mujer fatal?
- Son de opinar, pero hasta ahí. Me hago cargo de todas las fotos que hice el año pasado, pero también estuvieron avaladas por el personaje que interpretaba. Isa fue muy fuerte y vendió mucho desde lo erótico. A las revistas les servía esa imagen y a mí me divirtió. Pero existen fotos que sé que no volvería a realizar porque en el momento jugué y todo bien, pero cuando las veía, decía ‘mmm…eligieron las más heavies’, me daba cosita y a mis viejos, también, porque no soy nada más eso. Pero bueno, es parte de no saber: fueron mis primeras tapas de revista y demás.

- ¿Y tu pareja?
- Lo mismo que yo, porque en mi vida personal soy una mina relajada. Me siento cómoda con zapatillas y este flequillo, como ahora. Existe un cambio de imagen real, pero ahora no soy otra persona. Soy la misma sólo que antes quisieron ver nada más que el costado sexy. Si hoy me llaman para ponerme el corpiño y la bombacha les digo que no ¿Para qué? ¡Si ya me vieron en bolas todo el año pasado! Ya está, ya fue. Ahora se viene Eugenia.


Eugenia en “Los secretos de papá”
“Mi personaje, Eugenia, es de clase baja y se casa con el de Federico D´Elía, que la saca de esa vida medio mala que venía teniendo (no sólo a nivel económico, sino emocional)”, cuenta Romina sobre la tira de Pol-ka que se avecina. “Es un personaje humilde, de muchos temores y que tiene a la mujer como muy escondidita. Encuentra en Dady (Brieva) a un gran amigo, que por un conflicto de la novela, se hace pasar por gay. El tema es que él se enamora de ella y Eugenia, ni bola. Como ella participa en un coro y su sueño es cantar, él va a tratar de ayudarla a concretarlo”.

- ¡Otra actriz que canta!
- Pero es el personaje, no yo.

- En “Los Roldán” pasa lo mismo y ya sacaron un disco
- Ni idea…

- Más allá del personaje ¿Te gusta cantar?
- Vengo estudiando canto desde los 17 años, preparando la voz por teatro. Me parece divertido lo que plantea la comedia, van a ser canciones ochentosas y melódicas tipo las de César Banana Pueyrredón (al que yo re escuchaba de chica), pero no me veo en ese rollo de sacar un disco.

Me hubiese gustado vivir en la época egipcia

- ¿Te hubiese gustado vivir en la época en la que transcurre “Seda”?
- Vivimos en otra época en vidas pasadas… Pero si pudiese elegir, me hubiese gustado vivir en la egipcia.

- Y ser Cleopatra…
- ¿Te imaginás? Yo, feliz de la vida, con todo el harén de hombres… Me refiero a esa cultura, como la maya o la de los incas del Macchu Picchu, porque fueron grandes civilizaciones desde varios aspectos, entre otros, el astrológico… Me fascina todo eso, desde hace un año y medio. Por una amiga me fui metiendo, leyendo de lo
más sencillito tipo “El alquimista” de Paulo Cohelo hasta ahora hacer una terapia transpersonal.

- ¿En qué consiste?
- En la conexión que uno tiene consigo mismo y el todo. Es decir, se tratan las cuestiones no sólo desde lo psicológico –convencional-, sino desde el espíritu y el alma con el universo.

- ¿Y a los signos también le das importancia?
- Hay un costado interesante, pero no soy la chica horóscopo. Soy de Aries en Escorpio y creo que eso tiene algo que ver con el esqueleto de tu personalidad, pero a su vez, ésta se forma además en relación a cómo creciste, con quién te vinculaste, a tus viejos, qué querés hacer en tu vida, etc. Volviendo a las civilizaciones, ellas no sólo eran grades en astrología y matemática si no que creían en la meditación, la elevación del alma. Salían de sus cuerpos y hacían viajes astrales. Eso existió, hay pruebas. Así que volvería a esa época. Porque en la de la obra… era mejor ser hombre. Lo único lindo de ser mujer, ¡Era usar vestidos!

- Demasiada sumisión, ¿no?
- Siempre estaban a disposición de los demás, a casarse cuando las elegían, a mantener relaciones cuando el otro deseaba. La mina no laburaba, no tenía poder de decisión, no me gusta para nada. En ese sentido, adoro esta época ¡Vamos las mujeres al frente!

- Pero la seda de esa época da la sensación de estar ligada a un erotismo que hoy parece perdido…
- Sí, es extraño. Varios pasajes de la obra me dejaron pensando. Como cuando el protagonista tiene relaciones con la japonecita y dice: “detuve todo el tiempo, por el tiempo que quise y aprendí lo que significa la lentitud en el amor”. Esa frase que pronuncia Suárez (el actor) me mata.

- A todos…
- Es que hoy en día, por el temor, la vergüenza, el egoísmo, uno termina teniendo relaciones sexuales como si estuviese apurado de algo y no se permite el disfrutar. El oler, el acariciar, el estar un rato y divertirse y gozar. Es como que existe el todo para ya. Todo para ayer. Y de reflexionar sobre eso, se trata un poco la obra.


Nominada
“Estoy feliz de haber sido nominada al Martín Fierro -afirma la actriz- porque de ser una mina que vivió toda su vida en San Martín y viajaba a Capital para estudiar teatro con Alejandra Boero, a que hoy tenga una persona como Alberto Sanders o Jorge Ibáñez que me quieran vestir o peinar, me parece maravilloso. Es un gran reconocimiento mi laburo, a mi persona. Tanto de ellos, como obviamente, de la crítica periodística”.

- ¿Te lo esperabas?
- Sé que di lo mejor. Después, si te nominan o no, si te lo entregan o no, es otro asunto. Por ahí es el ego el que sentiría un ‘pucha, no me lo dieron’. Pero una está tranquila de que traspiró la camiseta e hizo lo mejor que pudo, que apuntó a un diez. Si a una elite de gente no le parece, bueno, es su opinión. Es gente preparada pero a vos, nadie te va a quitar lo bailado.

- ¿En cine tenés algún proyecto?
- Me llegaron varias propuestas, pero por ahora, sólo le di el sí a una que voy a protagonizar el año que viene con Adrián Suar. Es una comedia romántica, pero aún no llegué a leer el libro.

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