Entrevistas


Por amor, muchas veces me he dejado de lado - Revista Gente (27/07/2004)


Transcurrieron seis meses desde su última aparición televisiva y la porteña de ojazos verdes que fuera revelación 2003 en Soy gitano, vuelve al candelero en Los secretos de papá, el nuevo desafío de Suar, como la diosa que enamora a Dady Brieva. Los días de alejamiento. Su búsqueda del equilibrio a través del teatro. La competencia contra Los Roldán. El regreso de una actriz bellamente talentosa.

Uno quisiera ser el chicle que mastica. Aunque la muchachita en cuestión ande con las defensas bajas producto del lejano madrugón que la hace bostezar cada cinco minutos y no le permite concentrarse a pleno en las consultas del cuestionario. Aunque vista jean decolorado y un sencillo pullóver y calce zapatillas rosadas raídas. Aunque luzca el pelo recogido en una cola de caballo sostenida por cierta gomita negra de dudosa calidad. Aunque cueste sacarle una sonrisa o una frase altisonante. Aunque se esmere en conversar sobre Los secretos de papá, la tira que la devolverá a la pantalla chica, y elija refugiarse de cuestiones personales. Aunque la Romina Gaetani cotidiana no sea igual que la Romina Gaetani estrella, uno quisiera ser el chicle que mastica.

-¿Seis meses?
-Seis meses alejada.

-¿Demasiado, bastante, poco?
-Estuvo justo. Aproveché y tomé cursos de canto, clases de yoga, cociné, cosí. Parecía la señorita de San Nicolás. Escuché radio (Rock&Pop) y música (Bersuit, The Doors, Madonna), leí (Osho, Sixto Paz), practiqué deportes, ensayé y estrené una obra de teatro (Seda, del escritor italiano Alessandro Baricco). ¡Descansé! Venía de jornadas bravas en Soy gitano. Seis de la mañana a diez de la noche. Sábados, incluso. Conseguí mandar punto muerto y relajarme.

-¿Veía televisión?
-Casi permanecía apagada.

-¿Sabe que en el ínterin descolló un programa que promedia 35 puntos de rating, y que usted retorna en su mismo horario?
-¡¿Verdad?! Lo sé. Sé que Los Roldán están instalados en la gente. Y sé también que hay lugar para ambos.

-¿Ambos? ¿No es como entrar en la cancha a jugar ante Brasil, arrancando dos goles abajo?
-Tenemos lindo equipo, parejito, metedor, solidario. Y a Dady, un crack.

-¿Cómo hicieron para convencerla? Si consideramos el suceso que logró la última temporada, suponemos que Adrián Suar debe haberle acercado una oferta tentadora…
-Desconozco (mira de reojo). Charlalo con mi representante, Pedro Rosón. Lo que sí, a mí me encantó la historia, el elencazo y la posibilidad de intentar en la comedia. Mi debut en la comedia. Venía de puro culebrón y tragedia. Adoro el cambio, incursionar en ámbitos distintos, probar. La sugerente, romántica y luchadora Isabel, le dejó el lugar a la hiperinsegura, transparente y cero ambiciosa Irene.

-¿Qué tomó de su propia alma para encarnarla? ¿Cómo es Gaetani?
-Hiperinsegura, transparente y cero ambiciosa (arriesga una mueca de picardía).

-¿Y qué ambiciona en la actualidad?
-Llegar a casa, tomar un baño, cenar y dormir.

-¿Con quién?
-…

-Chiste. En serio, ¿qué ambiciona hoy?
-Perdoná, voy a guardármelo para mí.

-Ya sabemos cuáles son Los secretos de papá? Acaba de explicárnoslos Dady en el recuadro. Ahora, además del que se guardó recién, ¿cuáles son sus secretos?
-Secretos, secretos; en realidad, no soy una mujer que esconde numerosos secretos. Al menos para la gente que quiero.

-¿Sigue sólo su corazón o halló compañero?
-Evitaré la respuesta. Malo, me ponés a prueba.

-Sincérese, entonces. ¿Las mujeres guardan más secretos que los hombres?
-Hummm. ¿Por qué lo preguntás?

-Quizá porque yo le puedo contar que estoy casado y que tengo una hija.
-Te felicito. Creo que hablamos de casos diferentes. La experiencia mediática del año pasado me enseñó a decir que no y a elegir el círculo de gente que deseo que me rodee. Aunque me llevo bien con la exposición, prefiero controlarla de cerca.

-¿Entre el círculo de gente que la rodea, hay gays?
-Varios.

-¿Varios?
-Varios.

-¿Cuál es la particular magia que esconden los gays, capaces de hechizar, sin esfuerzo aparente, a cantidades industriales de damas? Si quienes que no lo somos atrajésemos el diez por ciento de tales exponentes femeninas, no cabríamos en nuestro orgullo de macho.
-Capaz que encontramos en ellos excelentes confidentes.

-¿Hay un límite para jugarse por amor? Si estar cerca de un hombre que la apasiona significara mentir simulando que le gustan las mujeres, ¿lo haría, Romina?
-Olvidate. Ni me bancaría que me lo hicieran. Sería desleal.

-¿Recuerda algo realmente extraño a lo que se animó por un hombre?
-¿Extraño o peor?

-¿Peor?
-Peor. Por amor, me he dejado de lado.

Revista Gente (27/07/2004)