Entrevistas


Me aburrió mi imagen de chica sexy y quiero demostrar que soy una buena actriz - Revista Quien (27/08/2004)


La fama le llegó de golpe gracias a Soy Gitano. Su sensualidad y sus "ganas de divertirme" la llevaron a realizar fotos bien jugadas. "Me hago cargo, pero ya fue esa etapa", promete ahora la actriz de los secretos de papá.

A Romina Gaetani, la fama repentina la tomó desprevenida. De imaginar los labios húmedos de Arnaldo André como televidente, pasó a saborear, sin intermediarios, los besos del galán sobre su cuerpo, y un poco más también. Y, como consecuencia de un boom televisivo, se consagró como la actriz revelación: apareció en todas y cada una de las tapas de las revistas de actualidad, donde exhibió sus curvas perfectamente distribuidas en su 1,68 m ¿Pudor? "No, nunca me dio vergüenza -dice-. Pero ahora me arrepiento". Es que su papel de gitana ardiente y sus escenas hot en Soy Gitano la convirtieron de pronto en un sex symbol. Y aunque ahora reconoce que la seducción es una característica innata, quiere cambiar su imagen y sumarse un nuevo desafío. "Ser sexy me divirtió un tiempo, ahora me aburre. Quiero mostrar otras cosas de mi". Tiene 27 años, una piel blanca impecable, un flequillo recto, extensiones en el largo en tonos rojizos y una expresión pacífica. Por lo demás, la verdadera Gaetani -que terminó hace dos semanas la obra de teatro Seda- nada tiene que ver con la tranquilidad. Después de seis meses sin hacer televisión, volvió a las velocidades que se esperan de alguien que graba una tira diaria: protagoniza junto a Dady Brieva Los secretos de papá, la apuesta de Pol-ka para el segundo semestre, que se emite a las 21.30 por Canal 13. Allí es Eugenia, una joven que pasa un mal momento con su marido y que encuentra en el Midachi, supuestamente gay, al confidente ideal que le brinda contención.

- ¿Imaginaste esta buena recepción por parte del público?
Sí, porque estamos haciendo un muy buen producto. Nos agarró comenzando a mitad de año, cuando los otros programas están instalados, y me parece bien que tenga su rating.

- ¿Por qué aceptaste trabajar en la tira?
Yo iba a hacer el hombre que volvió de la muerte en el 13 y una película con Suar, pero todo se suspendió hasta 2005. Por eso me pareció interesante aceptar esta propuesta, que tiene un elencazo y una buena historia para contar.

- ¿Cómo es la relación con Dady?
Divina. Dentro del elenco, la relación es muy fluida con todos, estamos remando para el mismo lado y eso se torna muy relajado.

- Arnaldo André, Laport, Dady... Siempre con galanes maduros.
(Se ríe) Sí, pero igualmente los que me pusieron hasta ahora me encantaron.

- ¿Te gustaría que la próxima novela tuviera un galán como Echarri, Mariano Martínez o Nicolás Cabré?
Me encantaría trabajar con muchos buenos actores, independientemente de que sean galanes o no.

- ¿Por ejemplo?
Me gustaría algo con Ricardo Darín, Miguel Angel Solá, Rodrigo de la Serna o Germán Palacios.

- Después de Soy Gitano estuviste seis meses sin hacer televisión.
Estuve muy tranquila, híper relajada. Tuve la posibilidad de capitalizar todo lo aprendido el año pasado, que si bien fue de mucho trabajo, recién al estar más tranquila uno puede asentar todo lo aprendido. Por eso ahora, si bien volví al ritmo de grabar entre diez y doce horas por día, sigo tranquila, porque aprendí a enfrentarme con esta experiencia y me estreso menos.

- Habías dicho que querías actuar en teatro.
En realidad, tenía muchas ganas de volver al teatro. Me llovieron un montón de trabajos para el verano: dos películas y cinco obras, y no las pude agarrar porque con Soy Gitano terminé a fines de enero y quedé muy cansada.

- ¿Cómo manejaste la relación repentina con la fama?
Fue difícil, cuando vivís un año tan vertiginoso, con experiencias buenas y regulares y conocés mucha gente, aprendés un montón. Lo que pasa es que en el momento en que estás en el torbellino no sos consciente, porque no tenés tiempo de pensar en todo lo que te está pasando, en toda la gente buena y mala que se te está acercando. Pero hago terapia transpersonal, leo mucho, y dedicarme estos seis meses a estar con amigos y a no hacer nada me hizo bien porque uno aprende a decir: "Esto no me gusta"

- ¿Te arrepentís de algo?
Si, de haberme expuesto demasiado. Pero está bien, es parte de lo que tenía que aprender.

- ¿Siempre fuiste consciente de tu imagen sexy?
No, y sigo sin tomar conciencia. Sí me hago cargo de las fotos que hice. Pero lo tomo como un juego que se vendió de mi.

- ¿Nunca te dio pudor exhibir tus curvas?
No, nunca me dio vergüenza ni pudor. Sí quizás me impresionaba un poco cuando veía esas fotos plasmadas en las revistas.

- ¿Qué dijeron tus padres?
Ellos son abiertos y saben qué es lo que es bueno y qué es lo malo. Por eso me aconsejaban, pero hay un punto en que me dejan vivir la mía.

- ¿Nunca padeciste ser señalada como "la más sexy"?
Como no me hice cargo, no lo padezco porque ando por la vida relajada. Si me creyera la imagen que intentaron vender el año pasado...

- ¿Qué pasaría?
Nada, que soy muchas más cosas que esas tapas. Me agotó ser una chica sexy, hay un punto en el que me aburrió. Tengo ganas de mostrar otra cosa.

- Eso no quita que te sigas sintiendo sexy, ¿o si?
No, totalmente, sí, sí (se ríe)

- ¿...?
Fue algo que se mostró y no me voy a dejar de sentir sensual porque no ando por la vida gritándolo o porque ahora aparezca en una foto con zapatillas y jeans.

- La Brédice, Inés Estévez, Dolores Barreiro, Carolina Fal... ¿Por qué decidiste usar el flequillo?
Lo pedí porque nunca tuve flequillo. Y dije: "Si vamos a hacer un cambio, que sea bien completo". Alberto Sanders terminó de decidir el color de mi pelo porque le dije que lo quería cambiar, y a los dos nos pareció que teníamos que seguir con las extensiones porque necesitaba el pelo largo por la obra.

- En Chiquititas estabas morocha; en Mil Millones, pelirroja; después te pusiste extensiones. Hasta qué punto es importante la "metamorfosis capilar"?
Me aburro rápido y me gusta que los personajes tengan una característica desde lo estético, aunque a Romina no sea lo que mejor le quede o aunque Romina no tenga muchas ganas. Si el año que viene tengo que hacer un personaje que lo imagine con pelo corto, me lo corto, es el sacrificio del actor.

- Este aburrimiento en el look, ¿pasa también en el amor?
No, eso no existe en el amor. Si uno está enamorado no se aburre, y si se aburre, se fue el amor y la pareja tiene un fin. Creo en el alma gemela; cuánta gente se conoce y se casa a los tres meses y estuvieron bárbaro un montón de años juntos y lo siguen estando. No me gusta eso de estar con alguien un día y después estar con otro.

- ¿Siempre fuiste de noviazgos largos?
Si, siempre fui muy noviera y estuve enamorada durante períodos largos. Me gusta comprometerme cuando decido estar con alguien, pero eso no lo podés calcular. Si te gusta estar picoteando a cada rato, eso no es amor.

- Ahora jugás en el equipo de las solteras.
No digo nada (se ríe).

- Entonces estás sola.
Prometí no hablar más de eso, que sí, que no, cuándo, dónde vivo, a dónde voy, porque eso sí lo aprendí del año pasado.

- ¿Qué aprendiste?
Que apenas das el mínimo dato, arman una novela. Me ha pasado que he dado una nota extensa, y de lo poco que hablé de mi vida privada, terminaron haciendo una nota larguísima.

- ¿Tuviste que darle explicaciones al otro por algo que salió publicado?
No, porque cuando la otra persona lee una nota se da cuenta, automáticamente, de cuáles fueron tus palabras y cuáles no.

- Después de la notoriedad que tomó tu relación con el productor Diego Suárez, ¿preferís una pareja que no sea del medio?
No, eso no tiene nada que ver. La persona que elijo tiene que ser buena, honesta, con cerebro y respetuosa. Sería muy mediocre si dijera que si es de este medio no lo quiero.

Revista Quien (27/08/2004)