Entrevistas


El romance a la hora de la siesta - Diario Clarín Espectáculos (17/03/2008)


Hoy a las 13.30hs la pareja debuja por Telefé con "Don Juan y su Bella Dama", una comedia romántica basada en los clásicos de casanova y pigmalión. Aquí hablan de la química que descubrieron trabajando juntos y de los distintos momentos que están atravesando en lo personal: El acaba de ser padre y ella viene de trabajar un año para la Tv mexicana.
POR FERNANDA LONGO

Con diez kilos menos y sin barba, Joaquín Furriel parece más joven. Flamante papá de Eloísa, la hija que tuvo hace apenas un mes con Paola Krum, el actor no disimula su entusiasmo de primerizo. Cuenta, por ejemplo, que su beba heredó la hermosa piel de la madre, que los fines de semana se los dedica exclusivamente a ella -"para que Paola pueda descansar un poco"-, que tiene unos "ojazos" que todavía no definen su color, que hace "pececito" con la boca (y la imita).

Muy lejos de la oscuridad de Marcos Lombardo, el villano con el que se destacó en Montecristo (junto a su esposa y a Pablo Echarri), Furriel parece iluminado: persona y personaje convergen en el nuevo proyecto que encara el actor: Don Juan y su bella dama, la telenovela que comienza hoy a las 13.30 por Telefé, y en la que hará pareja con Romina Gaetani.

"Para mí, la posibilidad de trabajar un personaje tierno, romántico, es todo un desafío-confiesa—. Como actor, me resulta muy seductor poder cambiar de registro. Mi búsqueda interna tiene que ver con esa libertad, no transformarme en una sola cosa y quedar preso de eso. En ese sentido, cada día disfruto más el rol de galán, me gusta más y lo entiendo mejor".

-Desde "Jesús, el heredero" que no componías a un galán.

Sí, pero con Jesús... no la pasé bien, no sé qué me pasó. Era un horario raro, iba a las siete de la tarde, con un público todavía adolescente, y yo también estaba raro dentro de ese proyecto. Nunca tuve una oportunidad concreta como la que se me ofrece ahora de participar de una propuesta tan clara con respecto a lo que es el género de la novela romántica. Este es un género con muchos referentes, a los que hay que respetar, y a la vez contar una historia creíble. Yo nunca había trabajado en la novela del mediodía, y esta apela a dos clásicos, como son Don Juan y Pigmalión: ahí está todo, me parece interesantísimo. Y que la protagonista sea Romina (Gaetani), me da mucha seguridad y confianza".

Gaetani llegó hace dos meses de México, adonde estuvo componiendo a una villana en la telenovela Mientras haya vida, de TV Azteca. Sus últimas apariciones en la pantalla local fueron en Amas de casa desesperadas y Mujeres asesinas. "Me gustó que este personaje era todo lo opuesto de lo que venía haciendo —cuenta la actriz—. Desde Chiquititas que no mostraba esto: una mina de barrio, con mucha luz, muy relajada, divertida, transparente, soñadora. Lo único que hice al mediodía fue Yago, pasión morena, y me parece un horario muy agradecido, con un público que quiere entretenerse y divertirse, un horario en el que la gente, sobre todo en el interior, celebra tener ficción".

-Ustedes ya habían trabajado juntos en "Soy gitano"

Gaetani: Sí, pero casi no nos cruzábamos. A mí me atrajo especialmente volver a trabajar con Joaquín, porque es un actor que respeto mucho, me encanta todo lo que viene haciendo, y somos dos personalidades fuertes, con personajes atractivos. Cuando vi las fotos que nos sacamos para la gráfica de la novela dije "guau, qué linda pareja".

Furriel: A mí me pasó lo mismo. El día que chequeamos la primera escena que grabamos juntos me sentí realmente aliviado y feliz, porque en esta novela la historia de amor, la química de la pareja, son esenciales, y sentí que con Romina iba a ser posible, me fui tranquilo a casa.

-En los últimos años la franja de la primera tarde se volvió muy competitiva, casi tanto como el horario central. Ustedes van a competir con la segunda temporada de "Mujeres de nadie" (Canal 13). ¿Cómo viven la presión del rating?

Furriel: Es un año de competencia dura, y un horario muy instalado, desde la época de mi abuela. Pero estamos teniendo mucho apoyo del canal, y nosotros venimos de trabajar en el horario central, sabemos lo que es. De todos modos, nosotros nos dedicamos a actuar, no somos productores, hay cosas que son ajenas a uno. Nuestro mayor logro es que, a un mes de haber empezado a grabar, la pasamos bien, nos divertimos, no perdimos la espontaneidad.

Gaetani: Al público hay que respetarlo siempre, tanto al que viene cansado a la noche después de todo un día de trabajo, como al que se sienta al mediodía a ver una novela para relajarse. Yo no siento que tenga toda la responsabilidad por estar protagonizando y por estar en un horario fuerte, yo trato de sacarme esas responsabilidades, y quedarme sólo con las que tienen que ver con mi trabajo, porque hay mil quinientos factores que hacen que un producto funcione o no. Me hago cargo de lo mío, que es no subestimar al público, no pensar que nada es fácil. Para una novela de la tarde tenés que transpirar tanto la camiseta como a las diez de la noche.

-Esta historia vuelve a instalar el tema del conflicto de clases, que parecía abandonado en la novela.

Furriel: La idea es no caer en lugares comunes, pero sí volver a plantear la diferencia como una posibilidad de encuentro, donde cada uno puede aportar algo nuevo al otro. A veces, lo homogéneo de la clase social genera una especie de ghetto, con lo que también hay que tener cuidado.

-¿Qué es lo mejor que reconocen uno del otro al trabajar juntos?

Gaetani: Yo lo que estoy descubriendo en Joaquín es que tenemos la misma forma de encarar los libros, hablamos mucho antes de cada escena, y coincidimos en cómo llevar adelante los personajes, es un gran comienzo. Me gusta la fusión que se da entre nosotros, porque como componemos a personajes opuestos, él logra "bajarme" en momentos en los que yo suelo estar muy arriba, y acomodarme a su energía me obliga a replantearme cómo actuar ciertas situaciones.

Furriel: Romina tiene mucha espontaneidad, está siempre muy conectada, muy presente, y tiene un gran entrenamiento de improvisación. Me gusta la sensualidad que propone, para mí es muy estimulante, porque me lleva a lugares que no siempre son tan fáciles de mostrar. Mostrar la ternura, el romanticismo, la sensualidad no es fácil, hay mucha represión cultural, sobre todo para los varones, y lograr que en una escena haya romance, ternura, y que resulte creíble, es algo que sólo se logra con el otro. Creo que Romina es la compañera ideal para potenciar eso, porque me lleva intuitivamente a ese lugar.

- Casanova y Pigmalión, cóctel de clásicos

Don Juan y su bella dama es una historia de amor que combina los plots del Casanova, el seductor incorregible que elude el compromiso amoroso, por un lado, y los de la chica pobre que tiene la oportunidad de refinarse y acceder a un universo cultural vedado, en el cual encuentra el verdadero amor (My fair lady, adaptación de Pigmalión de Bernard Shaw), por el otro.

"Mi personaje es Juan -cuenta Furriel-, un productor musical que vive en Nueva York, tiene un nivel sociocultural bueno, y cuando vuelve a la Argentina para trabajar en la música de la película de su mejor amigo se encuentra con una situación familiar complicada. Su abuela, por quien él siente devoción, tiene problemas, y ahí es cuando él conoce a Jose, a quien contrata para acompañarla".

"Jose es una chica de clase media baja -explica Gaetani-, a la que le encanta trabajar de lo que sea con tal de mantener su independencia dentro de la pareja. Su novio es sobreprotector y celoso, separado y tiene un hijo. Ella limpia vidrios en un edificio, y accidentalmente atropella a la abuela de Juan, se produce un incendio, ella trata de ayudarla, y en medio de ese caos ellos se encuentran".

- Villana a la mexicana

Romina Gaetani volvió de México el 23 de diciembre, después de un año trabajando para TV Azteca, interpretando a la villana de Mientras haya vida. "Hacía de mala, pero de mala mala, porque los mexicanos hacen culebrones mucho más dramáticos que los nuestros -cuenta-. Se dio en un momento justo y fue una experiencia que, gracias a Dios, no me la perdí. Crecí muchísimo como persona, al estar sola por primera vez en otro país y sin representante, tuve que encarar sola los contratos, y me descubrí defendiendo cosas como nunca antes había hecho. Y defendiendo una forma de actuar, en un país en el que se trabaja de un modo muy diferente. Fue un desafío, quedaron las puertas abiertas y estuvo muy bueno".

Diario Clarín Espectáculos (17/03/2008)