Entrevistas


El amor nos vuelve vulnerables - Revista Luz (06/04/2008)


Al frente de Don Juan y su bella dama, la novela de las tardes de Telefé, la actriz se muestra feliz de haber renovado su idilio con el público argentino. En un terreno más personal, confiesa sus ganas de encontrar al hombre indicado y de concretar su eterno sueño de ser madre.

Fue Isabel, una mezcla de villana y chica sexy en Soy Gitano; Eugenia, una mujer casada que lucha por darle un nuevo impulso a su vida sentimental en Los Secretos de papá y Carla Otegui, una auténtica come hombres, en la versión local de Amas de casa desesperadas. En el medio, prestó su cara y su talento a varios capítulos del unitario Mujeres Asesinas, donde logró sobresalir en medio de crímenes e historias macabras. Ilusionada luego con el protagónico de Cabaret, la joven debió abandonar la obra recién comenzados los ensayos y tras una muy confusa situación. Fue en el marco de ese impasse que recibió la propuesta que la llevaría a probar suerte en México, más precisamente en TV Azteca, donde participó de la telenovela Mientras haya vida. La experiencia, exitosa y “sanadora”, la alejó casi un año de la Argentina, país al que volvió en diciembre pasado para transformarse al poco tiempo en Josefina, la heroína de Don Juan y su Bella Dama, junto a Joaquín Furriel y Benjamín Vicuña. La novela, el caballito de batalla de las tardes de Telefé, le sirvió no solo para echar anclas en su patria sino también para despegarse de lo que, dice, ya era una imagen repetitiva: la de la femme fatale.

-Además de permitirte mostrar otros matices, esta historia parece haber renovado tu buena relación con el público local. Luego de un año en México, ¿te sorprendió esa respuesta?

El reconocimiento de la gente nunca deja de sorprender, pero te diría que en este caso lo que más me shockeó fue el hecho de haber llegado un 23 de diciembre y encontrarme a los 20 días con una propuesta para protagonizar una novela de Telefé en el horario central de la tarde. ¡Hacía 6 años que no trabajaba en ese canal!

-Desde su inicio, se habló mucho del rating de Don Juan…, sobre todo en comparación con la otra apuesta fuerte de Telefé, Vidas robadas. ¿Sentís que dieron el batacazo?

No lo llamaría batacazo, pero sí siento que es un reflejo perfecto de los que nos está pasando a todos ahí adentro. Además de Joaquín, con quien trabajé en Soy Gitano, hay una gran onda entre el elenco, el director, los guionistas… La verdad, estamos felices

-¿Que cosas te gustan de Josefina y en cuáles te gustaría matarla?

La verdad, me gusta todo el personaje, por el momento no me encontré con facetas en las que no esté de acuerdo. Principalmente, me gusta que sea una persona frontal y alegre a la vez. Cuando la energía del personaje pasa por ahí, y por las ganas de pasarla bien, es otra la mochila con la que vas a trabajar.

-¿Podría decirse que, de todos tus trabajos, Jose es quien más se parece a vos?

(Piensa) Sí, aunque con algunos matices, ¿no? Por ejemplo, si bien mi naturaleza también es así de mandada, con el correr de los años aprendí más a meditar antes de actuar o hablar. No siempre son acertados los arrebatos impulsivos

-¿La experiencia mexicana podría incluirse dentro de esa categoría?

No, lo de México fue un regalo de Dios que cayó en el momento indicado, cuando se dio toda aquella despedida de Cabaret. Si bien no fue fácil, ya que me fui sin representante, y tuve que negociar todo sola, fue una gran oportunidad de hacer algo distinto. Por otro lado, no es algo que haya cerrado definitivamente, quedaron muchas puertas para abrir.

-En su momento, mucho se habló de un supuesto problema de salud en relación a tu desvinculación de Cabaret. A la distancia, ¿fue realmente así?

No, no tuvo nada que ver con un problema de salud, de hecho tengo certificados médicos que así lo acreditan, amén de los registros y filmaciones que dan cuenta de que mis cuerdas vocales estaban perfectas. No sé qué pasó, estaba todo lo más bien, había hecho la gráfica para la marquesina, notas, publicidad para la obra y al tercer día de ensayo me dicen “chau”. Fue duro.

-Y ahí te fuiste a México. Tu novio, el músico Héctor “Limón” García, ¿te acompañó en esa nueva etapa?

Me fue a visitar varias veces pero la distancia nos terminó jugando en contra. No fue tan fácil.

-¿No te arrepentís de haber perdido esa relación?

No, no me arrepiento de nada, somos dos buenas personas que aún mantenemos una relación, pero desde otro lugar. No somos novios, pero el cariño sigue estando.

-¿En qué anda tu proyecto de carrera musical?

Ahora abandoné un poco la guitarra y las clases de canto pero la música es un sueño que estoy segura voy a concretar. De alguna u otra manera, cuando pueda superar tanto prejuicio, propio y ajeno.

-¿Cuál de los dos es más implacable?

Te diría que son muy parecidos, pero que el ajeno siempre va a estar presente, quieras o no. Soy consciente de que soy una actriz que tras 10 años de profesión se va a poner a cantar y siempre va a haber alguien que hable. Por eso creo también que estoy tardando tanto, cuando lo haga quiero estar segura de lo que tengo entre manos. La opinión de la gente es inevitable.

-“No se si quiero actuar toda mi vida”, declaraste alguna vez. ¿Te seguís identificando con esa frase?

Yo amo actuar, nunca lo dejaría de hacer, pero quizá no me veo en el futuro actuando con la continuidad con la que lo vengo haciendo desde hace diez años. Sé que tengo muchas cosas que me gustan -el canto, la producción, el cine- por lo que me identifico con la duda que lleva esa frase, no con lo que pueda sonar a certeza.

-¿Y con las ganas de ser madre? Recuerdo haberte escuchado hablar bastante de eso…

¡Me muero de ganas! Pero todavía me estoy preguntando qué quiero para mi vida. ¿Me voy para el sur o para el norte? Sin duda estoy en un momento de grandes replanteos, plena crisis de los 30 y, para colmo, soltera (ríe).

-Igualmente, imagino que ofertas no te deben faltar…

No te creas, estoy en un momento bien casero y no salgo demasiado, ni a tomar algo ni mucho menos a bailar…

-¿Y tus amigas?, ¿no te sacan?

No, ¡las traigo a todas a mi casa! (risas) De todas formas, tampoco es que sea tan fácil conocer a alguien en un café. Al ser una persona conocida, muchos se acercan por el morbo de “la famosa” o porque creen que sos igual a lo que ven en pantalla y nada que ver. Jugando con esta novela, por caso, dudo mucho que pueda sucumbir a los encantos de un “Don Juan”, ¡sería un horror! (risas) Me parece que cuando uno se enamora de alguien, se vuelve más vulnerable, débil, nada que ver con el egocentrismo de un Don Juan.

-De todas formas, ¿te considerás una mujer enamoradiza?

Sí, para mi el amor es uno de los puntos más importantes de la vida. Y de lo más conflictivos a la vez, porque soy una mujer muy independiente que no suele darse el tiempo necesario para el amor. Si bien puedo disfrutar de la soledad, la compañía de una pareja es una necesidad casi básica para mi.

-¿Y qué cosas te encandilan de un hombre?

Principalmente, la honestidad y el buen corazón. Después me seduce mucho que la persona sea inteligente, de buen humor y que tenga el gusto de jugarse en la vida. Contrariamente a eso, me molesta muchísimo la mediocridad, la mentira, me espantan las personas enroscadas, que siempre tienen un pero para todo…

-¿Tuviste o tenés miedo de no poder encontrar a esa persona?

Mirá, todas las parejas con las que estuve tenían más o menos las virtudes que te acabo de nombrar (aunque también me he llevado algún que otro chasco…) En este momento, siento que necesito una persona que me llene al ciento por ciento y si bien no tengo miedo de no encontrarlo, admito que a veces me dejo ganar por la ansiedad…

-¿Tenés algún prejuicio con la gente del ambiente?

No, no tengo pruritos así que, quién sabe, quizá el hombre indicado termine siendo algún colega, ¿o no? (ríe).

Revista Luz (06/04/2008