Entrevistas


Soy prejuiciosa conmigo - Revista C (Crítica) (22/11/2009)


La actriz vuelve esta semana al medio que le dio popularidad, la tele, con la tira Botineras. La televisión es trabajo; para hacer música, en cambio, su gran sueño, todavía tiene “muchas taras”.

Por Daniela Pasik

"A mi la crítica del otro, la verdad, no me frena para nada. La tele tiene cosas buenas y cosas malas", asegura con mucha seguridad la actriz, que es oriunda de la localidad de Villa Ballester.

Como Rambo, que en la selva se cosía a sí mismo una herida en el brazo y resolvía casi sin ayuda todas las trabas que iban surgiendo. Así vive Romina Gaetani en general y, ahora, en particular, así trabaja en Botineras, la nueva tira de factoría Sebastián Ortega que está por estrenarse y en la que están puestas las altas expectativas de los seguidores de La lola y Los Exitosos Pells.

“No me terminan de definir el vestuario del personaje, entonces ando de acá para allá con una valija enorme con ropa mía. Es un quilombo. El tema es que no les parece ponerme, por ejemplo, unos súper tacos porque sino Nico Cabré me queda chico, jajaja. No puedo ir en sandalias, no pega, y entonces estoy casi siempre en botas y uf. Ahora estamos usando un híbrido de remeritas de colores con pantalones ajustados y al final termino llevando cada día todo mi placard a las grabaciones”, cuenta la protagonista femenina del que esperan sea el futuro nuevo éxito de Telefé.

Y cada “ja” de los muchos “jajaja” que intercalará en la charla debería leerse como una risotada franca, de bocaza abierta y ojos achinados. A la nota llega tarde, casi una hora, pero lista para la producción de fotos y de excelente humor. Contagia. Viene ya peinada, perfectamente maquillada y la espera un set de vestidos para elegir dos cambios de ropa; hay más de una docena de aros y collares desplegados sobre un paño y hasta masitas, mate y gaseosa que, durante el tiempo muerto, fueron bajando a manos de la cronista, el fotógrafo y la estilista de Romina, porque Romina no deja nada librado al azar y entonces hay una persona encargada de cuidar su look para las fotos.

La revista no acostumbra ‘producir’ a la gente y el canal no se lo brinda, así que palo y a la bolsa, ella lo contrata y ya. Resuelve sola, actriz-Rambo.

Hay un sillón de terciopelo violeta y Romina, de vestido lila, le avisa al fotógrafo cuál es su peor perfil, pero se presta igual a esa foto y después recalca: “Jajaja, te lo dije”. Ahora, seria otra vez, mira a cámara con sus ojos verde agua y es como una bomba sexy, pero bien de rioba. “Ni en pedo te presto mi Carmex”, le avisa en tono de amenaza jocosa a su encargada de imagen y prensa y se pone más protector-reparador de labios, cierra el espejito y explica a un público imaginario algo como “esto es casi el secreto de mi éxito, jajaja”.

El secreto, en realidad, es otro. Seguro que su belleza y labios tienen que ver, pero también su versatilidad. Empezó en 1998 en El rey David, una de las tantas, aunque no muy hitera, comedia musical de Pepito Cibrián. Conocida se hizo recién en el año 2000, cuando fue protagonista de una de las mil temporadas de Chiquititas: ella fue Luz Linares, que se enamoraba de una suerte de Fantasma de la Ópera encerrado en el orfanato en el que se desarrollaba el culebrón infantil. Su carrera ya estaba disparada y en 2003 se confirmó como una de las estrellas locales cuando fue Isabel Salvatori en Soy Gitano. Y desde entonces, fue todo: cálida y dulce en la comedia costumbrista en Los secretos de papá (2004), una perra exuberante en Amas de casa desesperadas (2006), practicó el español neutro en el horario central de TV Azteca con Mientras haya vida (2007) y también tuvo su drama romántico en los calientes mediodías de Don Juan y su bella dama (2008).

El mundo Romina es gracioso, siempre hay risas y todo es pum para arriba, como ella. Después de varios clicks llega el momento de la charla.

Deja atrás todo aire de modelo y trae a la mesa a la chica de Villa Ballester a la que le fue bien haciendo lo que le gusta. Una piba sencilla, linda, sensible. Actriz-Rambo, ahora da la nota y ceba mate, sostiene el grabador, come galletitas.

“Con las grabaciones arrancamos hace un mes y medio. Hago un personaje que se llama Laura, que es policía, y por el asesinato de un jugador de fútbol termino encubierta en el mundo de las botineras y tengo que investigar al personaje de Nicolás Cabré. Al ser una agente, tiene una cosa como masculina, porque vive en un mundo de hombres. Y eso de transformarse en femme fatal, para ella es todo un desafío”, cuenta.

“Me gusta muchísimo lo que estamos haciendo”, Romina empieza a hablar de Botineras, por supuesto, pero finalmente todo la va a llevar a la música. Cada vez que paró de grabar tiras, agarró una guitarra, un piano, se puso a cantar y toda su pasión está puesta ahí. Está en pareja con un músico, sus amigos son músicos, estudia canto, compone temas, rechaza ofertas para hacer discos comerciales, busca su propio estilo, canta todo el tiempo, baila en el living de su casa.

—Hubo mucho lío en los medios, hace poco, por las grabaciones de Botineras, y estuvieron peleando en los programas de chimentos Amalia Granata y otras chicas mediáticas que participaron de algunas grabaciones. ¿Como se llevan todos?

Por suerte es un elenco muy interesante. Está Florencia Peña, que es muy intensa y súper buena actriz. Cabré, que es mi galán, maneja los tiempos de comedia de una forma ultra interesante. Y Damián de Santo, Carnaghi… Toda gente con tanto peso en la comedia que para mí es un lujo. Yo no estoy tan ducha en el género y creo que voy a aprender un montón.

—Y como en Don Juan…, otra vez Isabel Macedo es tu contrafigura, siempre es tu mala. Decían que también ahí había un problema, ¿puede ser algo de competencia?

Siiii, claro, seguimos compitiendo por un chongo, jajaja. Igual, te adelanto que Macedo nos va a hacer la vida imposible a varias en Botineras. Es una mala tremenda.

—¿Y se llevan bien o no en el elenco?

Y… hay que aprender a convivir un año entero, ahí, un grupo de personas tanto tiempo juntas. Sobre todo porque no siempre coincidís con la personalidad del otro. Entonces a veces te hacés amigos y a veces no, pero siempre todo es con respeto. Y así la vas llevando.

—Los autores de Botineras son los mismos de Lalola y los Pells y se ganaron la atención del público por su originalidad. ¿Que tiene de novedosa esta tira?

Es una comedia, pero con agregados. Tiene cosas románticas, otras de policial… Hay un poco de todo. Es un programa repleto de situaciones y está bueno, pero estamos muy en el comienzo, todo puede pasar y todavía hay que encontrar un poco para qué lado va…

—¿Es cierto que pospusiste tu casamiento para grabar esta tira?

¡Nada que ver! Nunca pospondría mi casamiento por un trabajo.

—¿Pero tienen planes o ganas de casarse?

Sí, tenemos ganas y hay un proyecto de casarnos. Igual, recién estamos en la etapa de conocernos… Hace solo siete meses que estamos juntos. Está todo muy bueno, suenan violines.

—Hablando de violines, ¿qué pasó con tu proyecto de grabar un disco?

Lo que pasa es que, justamente, lo que no quería era que fuera eso: grabar un disco y nada más. La música que yo hago… Mirá: cuando hice Los secretos de Papá, mi personaje cantaba y una discográfica me llamó para grabar. Pero lo que me proponían hacer no tenía mucho que ver con lo que a mí me mueve y me interesa de la música, así que dije que no.

—¿Y qué te proponían?

Algo totalmente comercial, un poco meloso. Y no me dieron muchas ganas. Yo estaba más en otro registro de búsqueda… Y la verdad es que ahí me di cuenta de que no tenía apuro en grabar un disco y armé una banda, me empecé a juntar con amigos músicos, fue muy enriquecedor, pero tuve que interrumpir el proceso con la banda y se fue postergando todo. Salió un proyecto para hacer la novela en México y me fui. Y cuando volví salió inmediatamente lo de Don Juan y me quedé sin tiempo para juntarnos a ensayar, componer.

—La actriz siempre le gana a la cantante…

Por el momento, sí.

—¿Y si tuvieras tiempo qué harías?

Lo que estaría bueno sería armar una banda y salir a tocar y ver, hacer el paso a paso. Yo, como actriz, hice así: primero un bolo, mil castings y de pronto un día un personaje.

—¿Y a dónde saldrías a tocar?

No sé, pero no estaría mal. Iría a donde sea. Estoy segura de que en algún momento retomaré eso. De hecho, de a poquito estoy volviendo.

—¿Y cómo vas a llevar adelante el tema?

Y, hay que encontrarle un espacio. Ya veré. Pero, la verdad, es que el hecho de estar grabando la tira me quita mucha energía como para sentarme a estudiar, ponerle la atención que necesita.

—¿Y cuándo terminan de grabar?

Espero que cerca de fin de año que viene, ¡recién empieza esto!

—¿Pero no tienen adelantados capítulos?

No, estamos muy sobre el aire.

—O sea que entonces la cantante, por 2010 al menos, queda postergada otra vez…

No sé, la verdad es que no me da igual, realmente me interesa la música. Y cuando lo haga, voy a hacer algo que me guste.

—¿Qué te gusta, Romina?

La música que me gusta es algo que en realidad yo difícilmente pueda hacer bien, pero también me gusta el pop. Y ahí sí me animo un poco más. Yo escucho básicamente… todo. Rock, pop, jazz, tango… Doors, Zeppelin, Beatles... En mi discoteca hay lo que quieras. Y en realidad estoy en la búsqueda de eso: qué es lo que haría.

—No te preocupa que digan “ah, la chica de la tele que ahora canta”…

No, la verdad que no, porque no sería así. Y la verdad es que ni pienso en eso. A mí, la critica del otro, la verdad que no me frena para nada. La tele tiene cosas buenas y otras malas.

-¿Y no tenés prejuicio de usar lo bueno, como por ejemplo conseguir un lugar como cantante porque ya sos conocida como actriz?

No, no lo pienso de esa manera.

—¿Cómo lo pensás?

Lo que importa, en el caso del artista, es cómo lo hace, el compromiso que le pone y, después, el que quiere escuchar, ok; y el que no, también.

—¿Con un perfil más parecido a lo que hace, por ejemplo, Scarlett Johansson?

¿Canta? No la escuché. ¿Qué hace?

—Sí, esta sacando el segundo disco, de hecho…

¿En serio? ¿Y está bueno lo que hace?

—El primero tiene varios covers de Tom Waits… Y el nuevo es con temas propios y un músico amigo. Y ella es una chica linda con sensibilidad musical, que se toma el tema en serio y también hace comedias musicales a veces; como vos, pero rubia.

Ah, que interesante… me voy a fijar… Igual, no sé. Yo, de lo que soy partícipe es de que, más allá de la moda y de lo lindo o lo fea que una pueda ser, si un artista quiere cantar, que cante. Y que la modelo actúe, que el conductor desfile. Me parece que lo más importante es cumplir el sueño que cada uno tenga. Yo me imagino la situación de escenario, cantar como venga… eso es… es… alucinante. Y me parece que pasa por ahí, más allá de que una chica linda quiera aprovechar su momento para hacer algo que le guste.

—¿Siempre estuviste ligada a eso o te agarró de grande?

Yo arranqué en la comedia musical. Y cuando empecé a estudiar teatro también estudiaba canto. Y baile. Y si bien no desarrollé ni el canto ni el baile, siempre terminaba involucrada en proyectos en los que cantaba y no creo que sea casualidad.

—¿Por qué?

Y, la música para mí es un motor muy importante. Yo escucho música todo el tiempo, todo el tiempo.

—¿Qué escuchás?

Todo. El tango clásico me encanta, por ejemplo. Mi papá es fanático del jazz, así que escucho jazz desde la panza de mi mamá. Básicamente me gusta escuchar buena música, pero también disfruto de la cumbia y me interesa conocer cosas nuevas y es infinito, nunca termina. Siempre tengo el auto lleno de discos, porque me gusta ir variando. Y me hace muy feliz, cuando salgo del trabajo, ese momento de la vuelta, cuando estás cansada y solo manejás y está ahí ese disco especial que te conmueve en ese momento particular, y te hacés un súper viaje escuchándolo y aunque querés llegar a tu casa, de pronto decís: “Ay, no, me faltan solo dos cuadras y justo este es el mejor tema” y entonces, muchas veces, entro al garage, estaciono y me puedo quedar diez minutos más adentro del auto para terminar esos dos temas que son la gloria.

—¿Qué tenés ahora en el CD de tu auto?

Estoy totalmente enamorada del último de Bebe. Me partió la cabeza. Me llega muchísimo cómo compone: con tanta seguridad, tanta claridad y poesía, tiene una fuerza. Es tan linda y suena tan bien.

—¿Y cantás mientras manejas?

¡Me canto todo! Creo que no choqué de pedo, jajaja. Te juro que en cualquier momento derrapo. Me hace muy, muy feliz la música. Otra cosa que me gusta es quedarme en el living de mi casa escuchando música y bailando. Ahora me pasaron un disco de electrónica, que no es mi estilo pero este está bueno, y entonces lo estuve escuchando bastante. El otro día, jajaja, vino la masajista y yo no me pongo New Age, entendés, jajaja, pongo lo que estoy escuchando. Entonces puse este, de electrónica… Creo que era Gotan Project, algo así… Y cuando terminó la sesión la mina me dice “perdón si el masaje fue rápido, pero fui al ritmo de la música”, jajaja. Es maravilloso lo que la música logra.

—¿Y Bebe es ese tipo de música que decís que te gustaría hacer pero no te animás?

Y, sería genial. No soy tan talentosa como ella. Me encantaría, pero me veo más en un pop rock, algo más mezclado. Pero bueno, soy muy prejuiciosa conmigo. Me gusta tanto la música y admiro a tanta gente, que a la hora de buscar mi propio camino tengo muchas taras, porque el papel en blanco y ponerte a componer es como… Todo un camino para transitar.

—¿En la actuación no te pasa eso, no admirás a actores tanto como a músicos?

No me pasa con la actuación porque me siento mejor preparada, más segura. Por eso dilato tanto el tema de la música.

—Te parece más inalcanzable.

No sé, pero estoy segura de que es un momento de transmutación lograr una canción perfecta. Estar buscando dentro de uno mismo y de pronto sacarlo, tiene que ser muy fuerte.

—¿Y cuál es tu fantasía máxima como cantante?

Tocar en vivo. Es lo que me veo haciendo cuando lo sueño. Me parece que tocar es… es… Creo que para llegar a un buen disco, siempre hay que tocar mucho antes. Yo hablo con músicos del tema, un montón, y la mayoría me ha dicho que siempre es conveniente salir a tocar antes de grabar, porque llegás con muchas más emociones al estudio. Fuiste encontrando cosas en cada uno de los shows y te las llevás con vos. Incluso llegás con nuevos significados. Y es parecido a lo que pasa en la actuación. No tanto en televisión, porque todo se hace más sobre la marcha, pero cuando ensayás dos meses para la obra de teatro y estrenás con todo el estrés, a medida que va pasando el tiempo, mejor te sale y es más linda la obra. Porque hay movimientos que empezás a tener que no pensabas, y como que recibís información diferente, sin nada de estrés encima y comunicás mejor. Y en la música, con el músico sobre el escenario, pasa algo similar. Y ahí creo que coinciden las dos cosas. Así que sí, cantar es algo a lo que le tengo ganas y a la vez miedito. Por eso creo que estoy yendo lento. Pero en cualquier momento, ya van a ver.

Peinó: Javier Luna. Maquilló Sebastián Correa.
Estilismo: Patricia Sánchez para Fabián Medina Flores.
Agradecimientos: Sathya y Mechi Garay.

Revista C (Crítica) (22/11/2009)