Entrevistas


Hoy vivo un amor diferente - Revista Luz (29/11/2009)


Vuelve la próxima semana a la pantalla chica como protagonista de la tira Botineras por Telefé. Crítica de este fenómeno y de las mujeres que dependen de un hombre para realizarse, transita una relación a la distancia con el empresario Paulo Fabbri, de 46 años, con quien se comprometió hace poco tiempo.
Por Fernando Gomez Dossena

Desde que empecé a trabajar nunca tuve vacaciones de verano como el común de la gente, se queja entre sonrisas Romina. Un llamado desesperado fue el que recibió a fines de octubre y que la obligó (con propio consentimiento) a relegar otra vez sus preciadas semanas de ocio. ¿El motivo de la comunicación? Convocarla con urgencia para encarnar a la protagonista de la tira Botineras (Que comienza a emitirse el próximo martes a las 22.30 por Telefé). En el envío se pondrá en la piel de dos mujeres muy fuertes: Laura Posse, una agente policial que investiga el homicidio de un jugador de fútbol, y Mía, una botinera. "No me hace mella que las que se hagan cargo de ese mote salgan a criticarme. Es ficción. Igual van a hablar porque es parte del circo, lanza irónica la actriz que se comprometió a mediados de año con el empresario Paulo Fabbri, catorce años mayor, y cada vez siente más cerca la concreción del sueño de casarse y convertirse en madre.

-¿Por qué motivo decidiste formar parte del elenco de Botineras aunque hayas sido convocada a último momento?

Creo que recién estoy cayendo en la determinación que tomé. Estaba en Punta del Este y mi representante y los productores Pablo Cullel y Sebastián Ortega me llamaron para rogarme que al día siguiente comenzara a grabar la tira. Aunque fue muy sorpresivo, lo cierto es que no me costó tomar la decisión porque hacía rato que quería laburar con la productora Underground.

-¿Te ves reflejada con algunos de tus personajes?

(Silencio). Podría decir que en nada, pero pensándolo bien, la oficial quizá tenga un costado varonil parecido al mío. Soy dueña de una energía masculina a flor de piel que aporta mucho al personaje.

-¿En qué sentido te sentís masculina?

No quiero decir que soy varonera, al contrario, me siento muy femenina, pero tengo algo en mi personalidad de practicidad, muy típica de los hombres. Soy una mujer que no tiene problemas en comportarme en algunos aspectos como un varón: soy simple, cero histeria y sin vueltas.

-¿Te interesa el fútbol?

Sí y veo los partidos en la tele. A los 15 años, por un novio que tenía me hice fanática de Racing e iba todos los domingos a la popular. Era re-futbolera, en el entretiempo me comía un chori con Coca y cuando entraba el equipo tiraba papelitos. Estaba bueno.

-¿Qué opinás del fenómeno de las botineras?

No me gusta juzgarlo y creo que se puso de moda porque no había nada para contar. No es muy diferente al grupo de mujeres a las que les gustan los tenistas, los abogados o los hombres de plata en sí. Tiene que ver más con una actitud femenina ventajera y pretenciosa. La necesidad de ser mantenida por el hombre y llevar, entre comillas, una vida fácil me parece un comportamiento primitivo de la mujer. Son decisiones muy personales. Está la que le gusta ser algo en su vida y la que prefiere acompañar a otro y vivir bien.

-Entonces, ¿jamás se te cruzó por la cabeza ser botinera?

¡No, ni loca! Trabajo hace añares, compré mi casa y mi cartera Louis Vuitton con mi sueldo. Nadie me regaló nada. No podría ser mantenida y no hacer nada de mi vida. No me veo a la sombra de un hombre. Tampoco me gustaría trabajar hasta los setenta años, pero no sería una botinera.

-¿Creés que luego de Don Juan y su bella dama lograste alejarte de tu costado de mujer fatal?

Sí, pero ahora con esta tira voy al muere de nuevo (risas). De todas formas, siento que me amigué con el rótulo de femme fatal. En un momento traté de luchar contra ese mote que había generado yo misma. Me di cuenta que esta batalla me desgastaba al divino botón. Intenté afearme, engordé y me alejé de mi femineidad. Son momentos que una tiene que vivir. Hoy, si tengo que ponerme un escote o hacer una foto semidesnuda, lo hago sin problema. Estoy tranquila conmigo misma.

-En tu última entrevista para LUZ, en febrero de 2007, afirmabas que estabas en plena crisis de los 30, ¿cómo estás ahora a los 32?

Hoy soy una mujer más madura. Vivo por supuesto con incertidumbres, pero me siento mucho más tranquila con respecto a mi vida. Está bueno entregarse a los momentos de cambio, porque resistirte a las crisis no es bueno. Me estoy dejando fluir y estoy tratando de no tomar las decisiones con la cabeza, sino con el corazón. Creo que es el mejor camino.

-¿El amor tuvo mucho que ver en esta transformación?

Sí. Hoy en día estar en pareja es un gran desafío. Estamos viviendo un momento muy difícil y conectar con alguien parece imposible. Entonces lograrlo está muy bueno y hay que estar presente, compartir, dialogar mucho y no creer que el amor va a ser para siempre. Estoy transitando otra forma de vivir en pareja, no tan estructurada. Vivo un amor diferente.

-¿Qué encontraste en Paulo para conectar de esa manera que me mencionás?

Me encanta que sea una persona sensible, muy tranquila, que aprecie tanto los silencios como yo, y que le encante estar en su casa. Somos muy parecidos en muchas cosas. Cada uno tiene su mundo muy hermético y nos respetamos. Y, sobre todo, hace mucho tiempo que no me encontraba con un hombre tan honesto y noble. Cada vez es más difícil.

-¿Qué rol juega la diferencia de edad?

Ninguna, porque siempre busqué hombres más grandes. Así que, comparado con otros, éste es joven para mí (risas). Me gusta que sean mayores porque están de vuelta de muchas cosas. Me considero una persona muy práctica en las relaciones y no es fácil encontrar gente relajada, que no tenga rollos, histeria y prejuicios... No quiero lidiar con esos mambos. Además, él vive en Punta del Este y eso nos ayuda un montón porque tenemos lapsos en los cuales estamos solos. Es genial, realmente un oasis. Lo recomiendo.

-¿Es cierto que tenías planes de boda y Botineras hizo que todo se atrase?

No, no es tan así. Sí me comprometí con un anillo hermoso que es el mismo que su padre le regaló a su madre cuando ella tenía 15 años. Pero no pusimos fecha ni planeamos nada. Botineras no interrumpió mi casamiento, no se preocupen. Igual, siempre soñé con casarme y formar una familia. En algún momento lo haré. No me gusta la formalidad de la iglesia y la fiesta, me aburre y me desgasta. También me encantaría ser madre, hace un tiempo que tengo ese deseo muy latente, pero si todavía no lo fui es porque vendrá cuando tenga que venir.

-¿Serías capaz de abandonar todo por amor?

Creo que sí. Básicamente porque el arte se puede desarrollar de muchas formas y en dónde sea. No quiero estar tan anclada en algo. No sería un planteo alocado. De todas maneras, tengo muchas cosas pendientes aún en mi carrera.

-¿Te referís al canto?

Sí, pero también tengo un programa periodístico en mente. Ya lo escribí y está listo para hacerlo. Yo lo produciría y quizá lo conduzca. Me parece que hay información que manejo y que estaría bueno que la gente la conozca. Tiene que ver con lo metafísico, que es lo que vengo investigando hace varios años.

-¿Sos un mujer con un costado espiritual muy desarrollado?

Sí, mucho. Voy a un grupo que se llama Cristalina, en donde estudio metafísica. Concurro todas las semanas a meditar y tomo cursos y talleres sobre el tema.

-¿Te cuesta fusionar este costado místico con el mundo del espectáculo?

Muchísimo, pero se puede manejar. Es un gran desafío ser una persona espiritual dentro de un mundo tan frívolo. Trato de estar anclada más en mi ser, en el respeto y en la bondad que básicamente te convierten en mejor persona. La meditación me ayudó mucho a equilibrarme y no estrellarme contra la pared. Si la persona no está en su eje se puede perder y pasarlo mal.

-¿Cuál es tu concepción del éxito personal?

Hoy, intentar hacer las cosas bien. No molestar a nadie, no permitir que me perturben o lastimen. Ver en todas las cosas otra realidad, o la verdadera, no la que nos quieren mostrar. El éxito no forma parte de mi vida. No le doy relevancia, me es ajeno y eso está bueno porque mi vida no pasa por ahí.

Revista Luz (29/11/2009)