Entrevistas


Me siento más autentica cuando canto que en la actuación - Revista Caras (16/08/2005)



Romina Gaetani prepara su primer disco y estudia metafísica para alimentar la relación consigo misma

"Me siento más autentica cuando canto que en la actuación"

Dicen por ahí que la fantasía no es algo del mundo real y sólo existe si se escapa a través de un pensamiento o entre sueños. Pero cómo lograr que esa definición sea aceptada por alguien que usa recurrentemente la palabra “sueño” y vive a cada paso la experiencia de hacer reales sus ilusiones.
La puerta de la suite presidencial de la Mansión del hotel Four Seasons se abrió para recibirla. Romina Gaetani (28) tomó a su paso un sombrero y una estola e irrumpió en la sala caracterizando a una supuesta dueña del lugar para carcajada de quienes esperaban su llegada.

La actitud lúdica desnuda a la niña inquieta que guarda Romina bajo su piel, capaz de mantener viva la fantasía, como cuando inundaba de sobres la oficina de su padre y sorteaba algún premio ante televidentes imaginarios al estilo Susana.

–¿La vocación por el arte nació jugando?
–Actuar y cantar formó parte de mi mundo infantil. Aún hoy trato de conservar esa actitud porque creo que tomando la vida como un juego evito que se pierda la magia.

Algún día cerró sus ojos y pudo imaginar los aplausos de reconocimiento que años más tarde recibiría por “Soy gitano” entre otros éxitos que la alzaron como protagonista y tatuaron en su frente la marca de chica sexy que tanta gracia le hace. “No reniego de ese rótulo si es lo que la gente quiso tomar de mí” –dice Romina–. No me intranquiliza en absoluto, porque estoy consciente de que soy mucho más que eso”.
Los oídos entrenados se detuvieron en la apertura de “Los secretos de papá”, en la cual Romina y Dady Brieva, protagonistas del ciclo, cantaban y bailaban el tema principal. “Recibí ofertas de varias compañías discográficas pero comencé a trabajar con la gente de Sony Music en la posibilidad de grabar un disco”, cuenta Gaetani.

–¿Cómo se prepara?
–Entrenando mi voz con clases de canto, como lo hago desde los 17 años, con sesiones de fonoaudiología, tomando clases de guitarra, escribiendo mis propios temas y contando con personas a las cuales admiro mucho, que me avalan, aconsejan y le ponen música a mis letras, como Fena Della Maggiora, Gustavo Cordera, Fito Páez, Charly García y Andrés Calamaro, entre otros. El rock me identifica y ellos son referentes de lujo.

–¿Adónde quiere llegar?
–A varios países del mundo, quiero que la gente se divierta, se movilice y se identifique con mi música.

–¿La cantante desplazará a la actriz?
–No puedo estar segura de seguir actuando. La carrera de actriz quedará sujeta a la de cantante porque si bien siempre he hecho las dos cosas, cantar me gusta más. Cuando actúo visto el traje del personaje y lo dejo en el teatro al finalizar la obra para volver a ser Romina Gaetani. Como cantante, cualquier manifestación será auténtica. Seré yo misma.
Así es como encamina su rumbo al segundo de los sueños que ha encubado durante casi diez años. Pero aún queda un tercero sobre en una ruta virgen para Romina.

–Ha recibido una propuesta para cine. ¿De qué se trata?
–Será mi primer trabajo en ese rubro y un paso muy importante que soñé durante muchos años. Se tratará de un drama que contará la relación de un grupo de adolescentes con el mundo de la noche.

–¿Y la televisión?
–La idea es no concentrar todo mi tiempo en la tele para poder dedicar más energía a la producción del disco, no quiero descuidar nada y nada quiero hacer a medias.

La autoexigencia es un factor que ha acompañado a Romina no sólo en su vida artística. Sabe frenar, analizar y dejarse movilizar. “Atravieso un momento de mucho cambio por eso estoy atenta a cualquier paso, para estar segura de darlo bien”, afirma Gaetani.

Hace dos años que bucea en su interior a través de la terapia transpersonal que a diferencia de la convencional, unifica la parte psíquica, emocional y espiritual.

–¿La evolución personal acompaña a la artística?
–Siento que a través de la reflexión crecí en la relación conmigo misma y eso cambió la relación con los demás. Antes me costaba estar sola, ahora disfruto del silencio, de un buen libro y la compañía de la música. Vivo tiempos muy espirituales desde que complemento mi terapia con mis estudios en metafísica. Soy católica pero ejercito un poco de todas las religiones porque todas apuntan a un mismo fin común.

–¿Qué queda por soñar?
–Sueño con preparar un par de maletas y viajar por el mundo. Y por supuesto, el sueño de sueños, encontrar al hombre con quien formar mi propia familia.

–El joven italiano con quien se la vio, ¿sería el hombre indicado?
–(ríe) Se trata de un amigo con quien nos queremos mucho y en su paso por Argentina solemos vernos bastante, pero no es mi tiempo de estar en pareja.

–Entonces, la propuesta existió.
(sólo ríe y desvía la mirada con gracia dejando abierta la incógnita). Prefiero no hablar del tema.
Detrás del paso fuerte sobre lo que sus sueños proyectan, existe una mujer capaz de derretir cualquier frontera. Y no necesita demasiado, tan sólo la simpleza de la fantasía.

Revista Caras. (16/08/2005)