Entrevistas


Me encanta tener una imagen fuerte y curvas bien pronunciadas - Revista Quien (09/2006)


Ya no le iporta que su imagen esté asociada a lo sexy. De hecho, interpreta a una chica muy sensual y comehombres en la telecomedia Amas de casa desesperadas. Una charla íntima con esta joven actriz que, a pesar de la moda de las chicas "hiper flacas", está muy conforme con su cuerpo.

La tarde promete una lluvia tan fría como torrencial. Ante las evidencias del clima, cualquier mujer enamorada elegiría como programa ideal para esa noche de martes una rica comida casera, que se completaría con un par de dvd's para mirar en cama con el amor de su vida, o con quien más no sea su candidato de turno. Pero este no es el caso. Ella sugiere en tres oportunidades apagar el grabador para atender su celular, que suena insistentemente. "Un amigo", dirá después. Y a esta altura, el plan perfecto para esa noche tormentosa ya está acordado: a las 21, en la esquina de Santa Fe y Callao, encuentro con ese "amigo" que está del otro lado del teléfono, para partir juntos al show de Fena Della Maggiora en un bar de San Telmo. Con Fena, precisamente, se la vinculó en lo sentimental ("somos muy amigos", desmiente). Y también con el Chavo Fucks ("salimos a cenar un par de veces") y con el Mono Dalvia ("Si, tuvimos una relación corta en el verano"). Pero, mientras calienta agua para el mate que ella misma se ocupará de cebar durante toda la entrevista, jura que ahora está sola. Romina Gaetani llegó más que puntual a la sesión de fotos. Se la ve tranquila, atenta a vivir el día a día y a reafirmarse en su vocación. Sus horas se reparten entre la gira de Cinco mujeres con el mismo vestido - la obra de teatro dirigida por Norma Aleandro-, las grabaciones de Amas de casa desesperadas, donde interpreta a una adicta al sexo, y las clases de música, otras de sus grandes pasiones. Además, por su estética natural, por ser irreverente, audaz, moderna y por muchas virtudes más, Garnier Nutrisse - la prestigiosa empresa de cosmética internacional - la eligió como embajadora de su nueva colección. Romina tiene 29 años y la eterna actitud de mujer batalladora. Es de las que avanzan y miran hacia adelante. De las que despliegan sensualidad y se saben seductoras. No es rubia ni altísima, pero logró colgarse sobre su cuerpo un trofeo más preciado: rompió con el prototipo de belleza que lidera en la televisión y se convirtió en una bomba sexual glamorosa y muy femenina.

- Hace un tiempo, decidiste bajar el perfil de sex symbol que ganaste en Soy Gitano. ¿Pudiste dejar esa imagen atrás?
Mmm... no, no la dejé atrás. Pero decidí no pelearme conmigo misma, porque también tengo el perfil sexy. Ni yo me la creo si mañana se me ocurre hacer una producción tapada hasta el cuello, y si quiero hacer unas fotos semidesnuda, está muy bien. Descubrí que cuando uno está tranquilo con lo que hace y sin tanto replanteo, lo que hablen o no los demás tiene que pasar a un segundo plano.

- En algún momento te arrepentiste de la experiencia de posar liviana de ropa...
Si, pero ahora no reniego de las tapas o notas que he hecho. Aparte, como actriz pude demostrar que sé hacer muchas cosas. Tal vez, esas oportunidades me permitieron reconciliarme con esa imagen de mí misma. De hecho, en la obra de teatro no hago de la chica linda sexy sino todo lo contrario, es una chica que anda medio borracha, es desastrosa y está muy lejos de mí. Y en Amas de casa desesperadas, si bien interpreto a una mujer recontra sexual que anda con la ropa ajustada, y le meto comedia, y la gracia del personaje está más en ese juego.

- Imagino que asumirte como una mujer sexy debe influir para que aceptes sin conflicto la mirada que los demás tienen sobre vos.
Si, también dejo totalmente libre la mirada del otro. Que el otro vea lo que tenga ganas de ver. Yo estoy segura de mí misma, que no sólo soy esa imagen sexy. Para algunos trabajos me puede servir y para otros no; por ejemplo, en los dos capítulos que hice de Mujeres asesinas nunca jugué ese rol, al contrario, en uno hice de lesbiana y en el otro estuve toda tapada.

- Seducir con una buena figura puede resultar sencillo. ¿Con qué otra arma debe contar una mujer para conquistar a un hombre?
La inteligencia. Uno puede tener un buen par de ojos y unos buenos pechos, y eso está bien a primera vista, a todos nos encanta sentirnos bien y conformes con nuestro cuerpo. Pero te sentás dos minutos con esos buenos ojos y si no sabe decir dos palabras seguidas, quizá más de una noche no durás con esa mujer.

- ¿Qué aspecto de tu personalidad es la que más cautiva al sexo opuesto?
Soy una mujer con mucho humor, espontánea, me gusta hablar de todo, de lo que sé y de lo que no. Me interesa aprender e intercambiar experiencias, y eso está bueno para relacionarse, comunicarse. Soy muy abierta en ese sentido y me considero una persona inteligente.

- ¿Te importa tu look a la hora de seducir?
No mucho. Soy muy ecléctica con eso. Hay un día en que puedo estar elegante, otro recontra guarra y otro día re clásica, y otro tan desaliñada que decís "¿Qué se puso? No combina nada". Soy muy anímica, mi guardarropas no sigue una línea de estilos ni yo me visto siempre igual.

- Vestirse según el estado de ánimo es una actitud típica de las mujeres. ¿Qué usas cuando estás bajoneada?
Si emocionalmente estoy medio baja, necesito ponerme algo que me guste. No necesariamente algo muy elegante, ni muy sexy, ni muy nena. Algo que a mí me identifique y me levante un poco. Por ahí es algo horrible pero que a mí me hace sentir bien. Me pongo un poco de maquillaje y trato de sentirme linda como para ir equilibrando por algún lado.

- ¿Y en los días en que mejor te sentís?
Siempre trato de sentirme bien, por más que esté bajoneada. A veces la pifio con el look estando en un lado o en el otro igual.

Romina se sumó a la tendencia mundial del "no smoke" (libre de tabaco). A pesar de que todavía no dejó el vicio definitivamente, desde hace algunos meses está intentando reducir la cantidad de cigarrillos que fuma por día. Ahora, llegó a un promedio de 3 o 4 diarios. También se cuida con las comidas. El doctor Carlos Pisanú le recomendó un tratamiento alimenticio que cumple a rajatablas para bajar la cantidad de porciones y eliminar los dulces de su dieta: "Yo venía entrenando desde hace un año. Pero con la alimentación me venía haciendo la distraída".

- ¿A qué otras cuestiones físicas prestás atención para estar bien?
Corro y entreno tres veces por semana con Alex, mi personal trainner, y todo eso no sólo me sirve para cantar y actuar sino también para estar más conforme con mi cuerpo a la hora de ponerme al frente de una cámara. Porque, quieras o no, hoy la televisión exige medianamente un rango estético. Pero aunque sé que me tengo que cuidar, tampoco me mato.

- ¿Sentís que rompiste con el estereotipo de la chica linda, rubia, súper alta y de curvas delicadas?
Sí, yo soy todo lo opuesto. Tengo una contextura física que no te doy una mina recontra flaca y que es lo que más está de moda en los últimos tiempos. Sé que poseo una imagen fuerte, curvas pronunciadas y no me tengo que pelear con eso. Me encanta. Siento que eso es lo que me hace personal y no quiero estar por debajo de mi peso. Tampoco quiero dejar de tener presente que soy actriz, no modelo, y hay un punto donde uno tiene que traspasar lo que pesa en la balanza.

- ¿Alguna vez pasaste por la experiencia de tener que bajar de peso?
Sí, fue cuando volví de Ecuador, adonde fui a concursar para ser Miss Argentina. ¡Era una gordita divina! Hoy veo ese video y digo: "Qué grosa que soy”. Tenía corte varón, que para los concursos de belleza era un desastre, todas medían 1,80 como mínimo y pesaban 50 kilos, y yo era todo lo contrario, era una de las más petisas y de las gorditas. Fui a concursar dos veces, en la primera salí Primera Princesa y en la segunda, Segunda Princesa. Era una caradura.

- ¿Y cómo se explica que hayas sido seleccionada?
Porque cuando desfilaba, yo siempre le ponía un plus. Cuando debí representar algo de mi país, me puse un vestidito de tango y salí a bailar un tema de Piazolla. Así me diferencié de las demás, y al jurado le encantaba.

- ¿Qué pasó cuando regresaste al país?
Tenía 18 años e hice un cursito de modelo que me servía para trabajar de promotora, lo que me permitía pagar mis clases de teatro, canto y baile. Me acuerdo de que en el curso me decían: "Ay, Romina, tenés que bajar de peso". Y cuanto más me lo repetían, más engordaba. Hasta que me fui de ahí y del modelaje para siempre, porque entendí que no tenía nada que ver con ese mundo.

- Sin embargo, ahora aceptaste ser la embajadora argentina de la colección Canelas Fascinantes de Garnier Nutrisse. ¿Por qué creés que te eligieron?
Que te elijan para algo así es un mimo para el ego. Desde hace un año que estamos haciendo campañas, hubo dos temporadas que saqué dos colores diferentes, y ahora represento a un color que me encanta, como es el canela. Hay mujeres que me dicen: "Mi marido está enamorado de vos". Creo que no genero esa cosa de rechazo en la mujer. ¿Por qué? Tal vez tiene que ver con que soy una mina relajada, accesible, de perfil bajo, no estoy subida a nada de lo que parece que me puedo llegar a subir, y al mismo tiempo no dejo de estar en el medio en el cual trabajo.

- ¿Cuánto te preocupa el cuidado del pelo?
Mucho, porque en mi caso acompaña a la imagen. De hecho, si a mí me cortás el pelo te doy otra cosa. El largo y el volumen fueron logrados con las extensiones. Pero me gusta cambiar. En Soy gitano fue la primera vez que me puse extensiones y el color lo eligió Alberto Sanders (NdR: su estilista). Para el personaje de Los secretos de papá, si bien los colores claros no son los que mejor me quedan, me parecía bueno estar más rubia y mostrarme con flequillo.

- ¿Un consejo capilar?
Hacerse baños de crema semanales con lubricados y no casarse con una sola marca, todas las semanas hay que ir variando el shampoo para no acostumbrarlo y tratar de no utilizar tanto secador, en la medida de lo posible.

- Tenés asesora de imagen, maquilladora, peinadora. Ha un mito que dice que un séquito de profesionales alrededor sirve, entre otras cosas, para levantar la autoestima de los artistas, ¿es cierto?
No, cero. En estos años siempre fui variando de asesor. A pesar de que siempre estuve trabajando con gente re eficiente, voy cambiando para ir viendo cuál de todos se va acercando más a mi estilo, y yo también voy renovándome año a año. Trabajo con ellos más que nada en las producciones o si tengo una nota específica, pero no pido que me estén levantando la autoestima.

- ¿Tu autoestima siempre está alta?
No. La autoestima no tiene que estar alta siempre, y si un día está baja, es por algo en especial. Hay que aprender a saber dónde uno está flaqueando y por qué tenés una sensación de bajón, algo te lo generó, una palabra, una persona o una situación. Podés escapar un día de eso saliendo al cine o llamando a una amiga, pero algún día te vas a tener que sentar para ver que hay ciertas cosas que no tienen por qué generarte esa sensación. No suelo evadirme, al contrario, soy muy solitaria y me la banco en casa, me quedo leyendo, escribiendo o voy a terapia.

- ¿Qué te aporta estudiar metafísica?
Hace ya 4 años que estudio esto. Cuando uno se mete para adentro en un mundo donde todo está puesto en el afuera, te empezás a encontrar con cosas, te empiezan a aparecer las preguntas existenciales. ¿Qué tengo ganas de hacer realmente?

- ¿De qué te sirvió empezar a cuestionarte?
Uno deja de replantearse 25 veces si quiere tomar mateo o no, es como que sentís el fuego interior, como si el alma te pidiera ir a tal lugar porque lo necesita. Al comienzo sí te preguntás: ¿Esto es realmente lo que quiero? ¿Y si yo soñé con estar en este lugar pero ahora estoy y no me gusta? Hay una parte de la popularidad que no me gratifica. Muchas cosas de estar en el medio están buenas y otras no me interesan.

Desde chica, Romina sabía que quería ser actriz y cantante. Se disfrazaba, se maquillaba e imitaba a Raffaella Carrá frente al espejo. Creció en una casa de San Andrés, partido de San Martín, adonde vivió hasta hace cuatro años. Cuando terminó la secundaria en el Santa Ana de Villa Ballester, empezó a ganarse la vida como modelo y promotora, mientras tomaba clases de actuación con Alejandra Boero y estudiaba canto y baile. El primer casting lo hizo frente a Pepito Cibrián para el musical David, el rey, y quedó elegida como protagonista. Después de un bolo en Verdad/Consecuencia llegaron Verano del 98, Chiquititas, Buenos Vecinos, Yago, Mil millones... y Soy gitano, la novela que marcó un antes y un después en su vida. Tres años y 200 extensiones después, Romina confiesa estar atravesando una etapa de crisis. "Toda crisis es buena. Hay que aprender siempre a verles el lado positivo a esos momentos de cambio. Todos los trabajos que vengo haciendo como actriz fueron, después de Gitano, haciéndome crecer a pasos agigantados a nivel profesional y a Romina como persona.

- ¿Qué cambió de ese tiempo a esta parte?
Abrí muchísimo la cabeza. Sé qué es lo que quiero en este camino como actriz, quizá tener mucha menos popularidad pero hacer proyectos que me llenen y que sean de mejor calidad. También me estoy dedicando desde hace un año a la música y estamos armando la banda.

- ¿Y en el plano personal, en qué creciste?
Cuando un actor o un músico va creciendo como artista, indudablemente también va creciendo como persona, los desarrollos y la evolución van de la mano. Y emocionalmente, como mujer me siento mucho más asentada, madura, disfrutando de la vida desde otro lugar. Estoy separándome del estrés y de toda vorágine que la sociedad y el trabajo imponen.

- De chica, ¿cómo te imaginabas a los 29 años?
Mi sueño de toda la vida fue cantar, creo que apareció antes del actuar, lo que pasa es que en la actuación siempre me sentí más segura, o que lo podía abordar más fácil. Pero es la primera vez que me animo a hacer música en serio.

- ¿En qué momento componés?
Descubrí que las veces que me impuse sentarme a escribir me agarró pánico a la hoja en blanco y me quedé dura. Cuando escribí canciones, fue poruqe me desbordaron y me salieron de una.
Romina vive sola desde hace más de dos años, luego de separarse del productor Diego Suárez. Como ama de casa se autodefine "una grosa". Siempre lavó, planchó, limpió, ordenó... aunque confiesa que ahora tiene a una señora en quien delega los quehaceres domésticos. Sólo se reserva una tarea para ella: cocinar.

- ¿Sos buena cocinera?
Muy buena.

- Imaginemos esta situación: es tu primera cita con un hombre en tu casa. No cualquier hombre, es el de tus sueños ¿Qué menú preparías?
Mi especialidad son las pastas con salsa de atún a la crema. Me gustan y sé que siempre me salen bien. (se ríe)

- ¿Por qué las risas? ¿Acaso hablamos de la fórmula aprobada?
Sí, a full. Y varias veces.

- En este momento, tus ex se deben estar preguntando: "¿Cuántos habremos comido lo mismo?
Y bueno, esto es así. Después puedo hacer pollo al horno, carne a la cacerola con verduritas al vino y lo que quieran, porque la conquista comienza en la primera cita pero continúa siempre.

- ¿Cuándo fue la última vez que preparaste tu especialidad?
Hace mucho.

- O sea que...
O sea que estoy re sola. Re. Desde los 15 hasta hace 2 años estuve siempre en pareja. Así que para mí, estar sola es todo nuevo.

- ¿No tener pareja es bueno o malo?
Mmm... está muy bien.

- ¿Cómo se convive con la soledad?
Es como que me redescubrí. Nunca supe lo que es estar sola, llegar a casa y que no haya nadie o tener tiempo para mí y no estar dependiendo de una relación. Me gusta compartir con mi familia y salir con amigos, pero necesito estar sola bastante tiempo en la semana.

- ¿Nada extrañás de la vida en pareja?
¡Yo extraño dormir en cucharita! Muero por una cucharita. Las chicas de Cinco mujeres con el mismo vestido están todas casadas o en pareja y siempre las veo recibiendo llamadas: "Hola, mi amor", las escucho decir. Y una está colgada. Esa cosita del llamado telefónico, del saber que del otro lado hay alguien pensando en vos, está bueno. Pero al mismo tiempo que extraño eso, también estoy tranquila porque sé que es mi elección estar sola. Entonces, me la banco.

- ¿Uno puede elegir cuándo enamorarse?
Quizás a primera vista uno cree que no elige las cosas. Pero uno elige todo lo que le pasa en la vida, yo soy de esa creencia, de las cosas buenas y malas de las relaciones, inconscientemente uno lo elige. En este momento tengo tantas ganas de enamorarme como miedos; entonces, cuando uno tiene miedo de equivocarse o de sufrir por amor, lo que hace es no encontrarse con la persona indicada para formar una pareja. Por ende, no te ponés de novia nunca.

Referente de las mujeres Romina representa el perfil de la mujer Garnier Nutrisse: es moderna, natural en su manera de vivir y expresarse, positivamente irreverente, sabe lo que quiere y se divierte haciéndolo, y le importa sentirse bien y verse bella. Además, ella es muy trendy pero a la hora de encarar su carrera y trabajar, es muy seria y profesional. "Es una persona en la cual podemos reflejar la belleza que queremos ayudar a realzar en las mujeres", explica Eleonora Kaplan, responsable de Relaciones Públicas y Prensa de Garnier Nutrisse. Es la tercera vez que Gaetani es la imagen de la marca. Primero fue para la colección de chocolates, luego la de los rubios angelicales y ahora, la de los canelas fascinantes. Para realizar esta campaña, Romina cambió el tono de su cabello, sin perder un valor importante como el de sentirse identificada con la imagen que uno se devuelve de sí mismo en el espejo. Ahora está un tono que se acerca bastante as u color natural, de modo que el resultado del cambio fue fantástico, para Garnier Nutrisse y para Gaetani.

Revista Quien (09/2006)