Entrevistas


No sé si quiero actuar toda mi vida - Diario Clarín (22/09/2006)


"No sé si quiero actuar toda mi vida"

Graba 12 horas por día "Amas de casa desesperadas", la serie de Canal 13, pero dice que no es amiga de ninguna de sus compañeras. A pesar de que la encasillan en papeles sexies, tiene mucha confianza en ella como actriz. Pero su sueño es ser cantante de rock, para lo que estudia canto, compone y ensaya con Fena Della Maggiora, de quien aclara que no es la novia.
Hernán Firpo
hfirpo@clarin.com

UNA PROFESIONAL. Romina sabe cómo posar frente a cámara. En música, se define como "ricotera".

Tarda en llegar Romina Gaetani. Primero lo literal: llega una hora más tarde de lo previsto. Después, la metáfora: la que viene ahí es la figura de televisión, la actriz peinada, maquillada, con asistente de vestuario, agente de prensa, auto caro, y disculpame la tardanza, dice, me quedé (re) dormida. Saluda y pregunta dónde van a ser las fotos y muy profesional posa contra una pared de callecita de Palermo Viejo, y se la ve un poco lánguida y otro poco como la modelo que pudo ser o como la mujer fatal de su Amas de casa desesperadas (Canal 13).


Después camina rapidito rapidito y alguien que se enamoró catódicamente de ella en Soy gitano, dice qué fuerte está y que la mataría y ella avanza, un dos, un dos, y encima lleva puestos unos borcegos que envidiaría Aldo Rico, y en el bar pide otra vez disculpas y esta vez va al baño para cambiarse el vestuario y ordena un café con leche y una asistente le dice que tiene que estar en Pilar dentro de una hora y media... Demasiado rap por tratarse de un martes diez y pico de la mañana.

"Hola", dice frente a su café con leche y empieza a contar que tiene los horarios alterados porque anda ensayando a deshora con su banda de rock.

¿Hola?
¿Rock?

Con el segundo saludo y el desayuno empieza a llegar la chica de 29 años que nació en San Martín y que se venía en tren a la Capital para fatigar productoras, un currículum acá, un casting allá. "La música es una debilidad, por ahora un proyecto". Hablar con una aspirante a intérprete y compositora puede ser más ameno que dialogar con una figura dela tele, así que la escuchamos decir que siempre fue muy ricotera, que sigue al Flaco Spinetta, a Fito Páez. "Mi palo es el rock".

¿Y andás estudiando música?.
Estudio canto desde los 17, de hecho arranqué en una comedia musical con Pepito Cibrian y ahora, entre los ensayos de Amas de casa..., estamos formando una banda con el stickista y bajista Ricky Sáez Paz (ex Siete Delfines). Y tomo clases de canto y de guitarra con Ulises Butrón (ex Metrópoli).

Parece que en el ambiente no es un secreto que a la chica de las curvas le gusta cantar y hace unos meses un productor le propuso grabar un disco para un sello importante. ¿Y? "No, les dije que no, gracias. Me pareció un negocio. La oferta económica era impresionante, pero yo respeto a la música tanto como la actuación: creo que el arte no debe tomarse con liviandad. Si todavía no tengo el disco en la calle, es porque no quiero. Y si no quise es porque no me la hubiera creído. Además, me ofrecían un repertorio que no me convencía para nada", dirá sin mencionar ni uno solo de los autores ofrecidos. "A mí me gusta Fabiana Cantilo —tira una pista—. Es un referente. Canté con ella y me dijo que le diera para adelante. Copada Fabi".

Así que un día tal vez dejes la actuación para convertirte en cantante...
No sé si quiero actuar toda mi vida... Como actriz empecé a subir escaloncito por escaloncito y si aspiro a meterme en el mundo de la música tengo que hacerlo bien. Recién estoy componiendo, eligiendo canciones.

¿Componés?
Escribo, sí, es un ejercicio que me gusta. Una canción que hice trata sobre no tener miedo a concretar los sueños e intentar ser como realmente uno es, más allá de lo que la sociedad te imponga. ¿Otra? Otra habla de amores y separaciones. Me gustan las historias. Los chicos de La Bersuit también me están dando temas, y con Fena (Della Maggiora) estamos juntándonos para grabar algunas cosas...

Con Fena, tu novio...
Nunca fuimos novios (desmiente sin estridencias). Hay periodistas que publican cualquier cosa. La historia es que me invitó a cantar con él y encima andamos grabando juntos. Si te ven tres veces seguidas con alguien, pasa algo. Y antes de que lo preguntes, te cuento que no estoy en pareja. No volvió a aparecer la persona que me enamorara. Estuve saliendo tres meses con (el empresario) Diego Dalvia, a quien conocí de casualidad en un Creamfields, y antes venía de una relación larga que fue hace dos años. Después, nada importante.

No bien terminó el secundario, hizo un curso de modelo. Mientras, tomaba clases de teatro con Alejandra Boero. En ese pasado ligado remotamente a las pasarelas y las promociones, hubo fotos, books y participaciones en distintas publicidades. Nada para recordar.

"No encajaba, no daba el prototipo, pesaba 50 kilos. Además, en ese momento tuve algunos desarreglos alimentarios".

¿Hablás de bulimia o anorexia...?
No llegué a eso, si no lo diría, no me daría ninguna clase de vergüenza. Fue un desarreglo típico de los adolescentes en etapa de desarrollo. Te la hago corta (por no decir pasemos a otro tema), nunca me interesó ser modelo: es un mundo que, por lo poco que lo exploré, no comparto para nada.

Y lo sigue aclarando hasta la subestimación del 90-60-90, y lo hace -siempre- con la actitud de yo-dejé-la-modelo-y-no-al-revés.

Sin embargo, la televisión compró su imagen de chica atractiva. En Amas de casa, por ejemplo, compone a una femme fatal y no hay que hacer un ejercicio de memoria para recordar que durante los tiempos de Soy gitano abundaron en las revistas sus producciones de chica sexy.

En algún punto es como si no te dejaran despegar de aquella aspirante a modelo de los comienzos. ¿Eso te molesta, te genera algún tipo de presión extra?
No me siento presionada, porque confío en mí como actriz. Es cierto que ahora quisieron que volviera a recurrir a lo sensual de Soy gitano, pero este papel comparado con el de aquella tira, tiene pasos de comedia. Me veo, y pese a que estoy ajustada, ajustada, con la ropa bien marcadita, la interpretación me causa gracia. Más que sexy, te diría que me siento súper ridícula. Por suerte sé que puedo hacer cosas que estén al margen de cierto costado sensual. En Cinco mujeres para un mismo vestido (la obra de teatro que dirigió Norma Aleandro), era una borracha, un mamarracho. Y en los dos capítulos que grabé para Mujeres asesinas, también quedó de lado la cosa sensual.

¿Cuánto de tu carrera está asociado a la belleza y cuánto al talento?
La belleza no se sustenta si no hay algo detrás. Además, yo no soy de esas las que le gusta trabajar de linda.

O sea que el cuerpo no es el instrumento.
El cuerpo es mi instrumento, sí. Si mañana tengo que hacer una comedia musical, para cantar y bailar debo usar el instrumento; por eso me cuido, hago deporte, como sano, buceo, hice yoga...

Y como yoga pega con Osho dice que estudia metafísica y que a fin de año piensa viajar a la India. Cuenta que estuvo en el Machu Picchu y habla de viajes iniciáticos. "No sé qué voy a buscar. Tal vez —sonríe— un encuentro con un maharishi. Quién sabe.


La cifra "5"
La cantidad de tiras que grabó desde que empezó su carrera, siete años atrás. "Chiquititas" fue el debut y "Soy gitano", la consagración.

Tras la zanahoria
Walter Domínguez
wdominguez@clarin.com

Arrancó como modelo. De ahí, un paso lógico a ser actriz. Cuando comenzó a despuntar y los flashes a apuntarle, se enamoró del flamenco en Soy gitano. Se entregó al teatro de la mano de Norma Aleandro (así, cualquiera) y dice tener el cine como una asignatura pendiente. Sin desesperar, le llegó el turno de ser una de las amas de casa. Y de las más sexies. Pero a pesar de sus doce horas diarias de grabación, no se hizo amiga de ninguna. Ahora quiere ser cantante de rock: estudia, compone, ensaya. Con Fena, más que novios son amigos, más que amigos, músicos. Parece que a Romina Gaetani le gusta ponerse zanahorias por delante, para alcanzarlas. La belleza y el talento son una buena ayuda.


"No me engancho con la locura del rating"

 
LAVANDERA. Romina, en el rol de Carla, como se la vio anoche en "Amas de casa".  

¿Por qué cambió de día "Amas de casa deseperadas?
¡¿Cambió de día?!

¿No sabías?
No, ni idea. Me estás dando una noticia.

Pensaba preguntarte si el cambio podía responder a un mérito de la competencia, pero por lo visto no vivís muy pendiente del minuto a minuto y esas cosas.
Yo estoy pendiente de la continuidad de trabajo, porque es comida para mí y para todos, pero no me engancho con la locura del rating. Eso se lo dejo a los productores. Cada tanto termino de grabar y pregunto si está todo bien y como siempre me dicen que sí, entonces listo, basta para mí.

Pero sabrás que arrancaron con 30 puntos de rating y fueron bajando. ¿A vos te parece que eso pueda tener que ver con que una copia tan fidedigna de la serie norteamericana no encaje con los gustos del argentino promedio...?
Amas de casa es una propuesta muy americana. Es algo muy diferente para nuestra televisión de aire. Eso puede jugar a favor, pero también podés no engancharte con la propuesta. Quizás la tira apunta a un público más de Sony, pero a mí me parece muy interesante.

Vos tenés experiencia en tiras. En 12 hora de trabajo diarias, la convivencia puede que derive en nuevas relaciones de pareja, ¿también aparecen buenas amistades?
Yo no trato de buscar amigos en el laburo. Es cierto que pasás tantas horas que quizás exista química, pero me conformo con se imponga la buena onda. Y cuando no sucede, a bancársela y ser profesional... De Chiquititas, el primer trabajo que tuve, puedo decirte que con Patricia Sosa, ¡otra vez el rock! —se ríe de la coincidencia—, somos amigas. Con Facundo Arana (compañero de Yago, pasión morena) también pegamos muy buena onda.

¿Y en el elenco de las amas de casa con quién pegaste buena onda?
¿Con este elenco? No, con nadie en particular. No es que salgamos de grabar y quedemos para ir al cine... Ese tipo de planes prefiero seguir haciéndolos con mis amigas del secundario. Mis amistades, por lo general, son de ambientes extralaborales.

 


El teatro y el cine, caminos distintos

 
CINCO MUJERES CON UN MISMO VESTIDO. La obra en la que la dirigió Aleandro.  

Hace un mes terminó la gira con Cinco mujeres con un mismo vestido, la obra donde actuó a las órdenes de Norma Aleandro.
¿Y qué te puedo decir? La experiencia fue fantástica: la gira, algo que no conocía, la obra —porque nunca había hecho comedia—, y encima trabajar con Norma. Fue un entrenamiento, cómo explicarlo (y hace una ademán de algo grande como un mamut), fui muy feliz", resume.

Hace poco Aleandro dijo que no hacía castings, porque le parecía una falta de respeto no conocer a los actores argentinos. El hecho de haberte elegido debió haber sido un guiño estimulante.
Obvio. Que te llame la persona que admirás es un sueño. Te digo más: si la obra no me hubiera interesado, tratándose de Norma la hubiera hecho igual.

En teatro también actuó en Seda (con Jorge Suárez y la dirección de Francisco Javier). Haber aceptado esa propuesta le impidió debutar en cine.
"Me llamaron para hacer una película que se estrenó con actores conocidos, pero dije que no: preferí hacer hacer Seda, pese a saber que no era una obra fácil o marketinera. No sé si la viste, pero no era una obra fácil".

¿El cine no te seduce?
No tengo apuro por el cine, aunque siga siendo un lugar desconocido y me dé curiosidad. Prefiero hacerlo si lo que me proponen puede hacerme crecer, algo así como los capítulos de Mujeres asesinas.

¿Los unitarios son el espacio en que las actores se permiten mencionar la palabra prestigio cuando se trata de televisión?
Es un lugar donde uno puede trabajar un poco más y no está improvisando tanto como en la tira. En la tira por ahí te repetís y el teatro a mí me sirve para terminar con los estereotipos.

De lo que ya vimos de Romina Gaetani en televisión, ¿qué fue lo que más te gustó?.
Un capítulo de Mujeres asesinas que hice con Carla Peterson. Creo que ese es uno de los puntos altos de mi carrera. O Cinco mujeres.... Allí me decían: "No te veías linda", "hacías gestos raros", "me costó reconocerte". Un halago.

Diario Clarín (22/09/2006)