Entrevistas


Soy híper frágil, insegura y vulnerable - Revista 7 Días (17/11/2006)


Su nuevo amor, mayor que ella y artista también, la pone feliz. Ensaya para su rol protagónico en Cabaret y estudia metafísica para controlar su ego y mantener la armonía.

Por Florencia Canale

Nadie más intenso que Romina Gaetani. Su cuerpo es un desborde de curvas de fuego, y cuando camina es imposible de ignorar. Habla y le brilla la boca, la mirada se pone gatuna, sonríe. Y cuando describe la audición con la que ganó el papel de Sally Bowles en Cabaret, se emociona y se le llenan los ojos de lágrimas. Demasiada intensidad para una simple mortal. Pero Gaetani es más que una cara bonita. Hace cuatro años que estudia Metafísica, prepara su banda de rock con músicos de ley, en marzo sube al escenario del musical Cabaret, y en abril vuelve con "Amas de casa desesperadas". Y por si esto fuera poco, encontró un amor de quien prefiere contar poco y nada.

- ¿Cómo apareció el personaje de Sally Bowles?
Hace tres años, cuando estaba haciendo "Soy Gitano", me llegó el material, pero no pude probarme porque grababa doce horas por día. Pero este año, cuando arrancaron a hacer las audiciones, me llamaron y dije que no.

- ¿Por qué?
Por mi banda de rock y por el miedo al casting. Hacía años que no los hacía y me había desacostumbrado. Pero mi amiga Silvia me dio el último empujón. Me fui a Córdoba, a Capilla del Monte, un lugar que amo, con el grabadorcito, al medio de la montaña, a cantar. Canté Cabaret como una desquiciada todas las tardes y me presenté. Cuando terminé de cantar se quedaron mudos.

- ¿Y a usted qué le pasó?
Estaba nerviosa pero cuando me subí al escenario me sentí feliz conmigo misma. Para mi, cantar es un sueño igual que actuar. En Córdoba lloraba porque la canción no me salía, no me gustaba cuando me escuchaba, tenía miedo. Y cuando la canté en la audición, la solté al universo y dije, "chicos, cómanse esta galletita".

- Los dejó mudos...
Sí, los dejé mudos, y a la semana siguiente me volvieron a llamar y tuve que cantar "May be this time", una canción que me provocaba mucha angustia en los personal, me generaba llanto. Hasta el día anterior de la audición, todavía no sabía en qué tono la iba a cantar. Cuando fui, estaba tan nerviosa que me pasé de rosca y me tranquilicé. Me dije, fui a audicionar con el culo en la mano, pero lo hice.

- Además, está armando su banda de rock ¿cómo hizo para que los músicos confiaran en usted?
Creo que confían porque me conocen, saben que amo la música y que soy del palo. Por que siempre escuché mucha música, jazz, con mi viejo. Amé siempre ir a recitales de los Redondos, de la Bersuit, Divididos...

- ¿Y usted qué va a cantar?
Un estilo más pop, pero lo tomo con mucha tranquilidad. De hecho, una discográfica muy importante me llamó para hacer un disco cuando me vieron cantando en "Los secretos de papá". Pero me ofrecían hacer un disco muy marketinero, iba a ser la chica de la tele, ajustada, que canta. Mi esencia está cargada de muchas más cosas de las que la gente cree. No me interesa componer música para hacer negocios, sino, ya lo hubiera hecho. Estaría con mucha más guita en el banco.

- Hablemos de la metafísica que sé que le interesa...
Hace cuatro años que estudio. Arranqué leyendo un libro clásico y sencillo que me abrió alguna puertita, que fue 'El alquimista'. Y después, por contactos y mi terapeuta con la que hago terapia transpersonal, entré al mundo de la metafísica. Estudio un método que se llama Melquisedec. Estudiar metafísica tiene que ver con la integración de los físico, lo mental, lo espiritual y lo emocional.

- ¿Es un camino de ida?
Totalmente de ida. Sirve para cambiar viejas creencias que quedan solidificadas. Empezás a ver que la vida se trata de otras cosas.

- ¿Qué cosas?
Cuando empezás a ver que los detalles y las cosas simples, como vencer el miedo, como sentir que uno no debe rendir examen, sentir que uno es un ser de amor y debe dar amor, trabajar la humildad, el ego...

- Asunto bravo para un actor.
Sí, la verdad que es un gran desafío.

- ¿Qué le faltaba en su vida para recurrir a esta disciplina?
No, es que tenía un lado mío a descubrir, me ayuda a ser mejor persona. Y me ayudó muchísimo para el trabajo, para juntarme de coraje y emprender lo de la música sin ningún prejuicio.

- Siempre los prejuicios son de uno...
Por supuesto. La actriz que canta, olvidate. Te tiran a matar cien por cien. Si ya te tiran a matar como actriz, no intentes hacer otra cosa porque te matan, así funciona.

- ¿El mundo entiende toda la intensidad que tiene?
Soy híper sensible, híper frágil, insegura, vulnerable... Pero lo que tengo de positivo, que me gusta, es que soy muy transparente. Y el que empieza a conocerme un poco dice, "¿qué onda esta mina?"

- ¿Los hombres se asustan?
Asusto a los hombres y a las mujeres también. Mi forma de ser me aleja mucho, incluso de las mujeres.

- ¿Qué les da, competencia?
Porque creen que soy competencia, aunque yo no me pongo en ese lugar. Yo no compito con nadie, pero sí me gusta gustarme y gustar. Pero llegué a la conclusión de que tanta intensidad, puede aterrar.

- ¿Intenta explicar?
Antes explicaba que soy como cualquiera, pero cuando te ponés en ese rol, bajás tanto la retaguardia, que te terminan dando el zarpazo. Opté por no darle explicaciones a nadie.

- ¿Cómo es en el amor?
Una hinchapelotas (risas). Porque me gusta que estén pero que no me sofoquen.

- En la justa medida, ¿No entienden?
Pero no necesita estar pegado las 24 horas del día. Me muero y me ahogo, me mato. Yo prefiero los detalles a un empalago al lado. Soy de meterme de lleno porque soy muy ansiosa.

- Amor a primera vista...
Me ha pasado que de tanto dar, han salido corriendo, pero es entendible, hay mucho nivel de histeria y mucho miedo. Creo que estamos acostumbrados a dar y recibir amor de manera equivocada. Creo que el verdadero amor, es incondicional. Hay mucha gente que dice te amo y cuando las papas queman, nada.

- ¿Tiene que ser un artista ese amor?
Uno nunca sabe, pero hoy no me veo con alguien que no sea del palo, que no tenga que ver con el arte. Porque es un lenguaje común, porque yo estoy empezando, me gusta tener el apoyo del otro.

- ¿Entonces debe ser un hombre mayor?
Desde muy chica salí con hombres mucho más grandes que yo, así que estoy acostumbrada al target más grande.

- ¿Cuánto más grande?
Yo tenía 15, él tenía 20. A los 22, él tenía 30, a los 23, él 35, y así sucesivamente.

- Ahora tiene 29 años, ¿saldría con uno que tenga 50?
Sí.

- ¿Y ahora tenemos un amor?
(Risas) Estoy con alguien.

- ¿Uno de los que circula en las revistas, dígase Fenna Della Maggiora, Chavo Fucks, Adrián Suar?
Nada de lo que circula en las revistas. Y estoy muy bien.

- ¿Cómo maneja la mirada deseante de los hombres?
Por un lado es lindo, aumenta tu ego, te da más seguridad, pero para mí es un peso. En un momento de mi vida, no salía a la calle si no estaba maquillada. Y hoy para romper eso, salgo en ojotas, con el pelo recogido, sin una gota de maquillaje y me como todo tipo de comentarios. Sobre todo, de las minas, que se gratifican con las fallas ajenas.

- ¿Y a la hora de relacionarse con un hombre, también tiene esa imagen de come hombres, o es sólo ficción?
Si el hombre espera eso de mí, cagó. En algún momento lo tendrá, pero soy lo opuesto. Salís un rato conmigo y soy la mina más común, natural y desestructurada del mundo. Esperan esta boca, la mirada, pero cuando me conocen, se descolocan un poco y se me enamoran (risas).

Revista 7 Días (17/11/2006)