Entrevistas


Amor a la mexicana - Revista Miradas (09/2007)


Mientras triunfa en México, hizo un paso fugaz por Buenos Aires y habló con Miradas, mostrando su habitual sinceridad, Romina suele llamar a las cosas por su nombre, sin maquillajes.

Ella encendió la pantalla con su personaje en Soy Gitano, estremeció con sus papeles en Mujeres Asesinas, se atrevió a la revista porteña con Miguel Angel Rodríguez y Florencia Peña y actualmente se encuentra trabajando en México. Un rechazo contundente la hizo aceptar una oferta muy tentadora. Y ahí está, dueña y señora de su destino, empezando otra vez, conociendo la fama en tierra distinta, con la cabeza y el corazón mirando al sur, pero muy orgullosa de sus logros.

- Estoy haciendo una novela con Saúl Lizaso y Margarita Rosa de Francisco, la que conocimos en Café con aroma de mujer. Soy precisamente su contrafigura. La más mala. Pero eso no es todo. Pensá que en México tuve que empezar de cero. Cuando me fui justo me habiá separado de mi representante y me enfrenté por primera vez sola, en un país y en un ambiente donde no conocía los códigos, fue un verdadero desafío. Y lo mejor de todo es que me fue bien. No me contenté con el trabajo en la novela, también hice un montón de contactos porque quería hacer cine. Eso también pinta muy bien ya que voy a hacer una película con Jesús Ansaldo y además trabajaré en un documental sobre abuso de menores. A todo eso agregale que también avancé mucho para seguir con mi carrera en la música y...

Un torbellino. Una mujer que acelera el recuento de sus logros y lo hace con la satisfacción de haberlos conseguido sola. Creció de golpe y quiere que todos se enteren.

- Claro que fue difícil al principio. Pero yo necesitaba esto como mujer. Te puedo decir que me levanto cada día y siento que estoy ciento por ciento feliz. Pero tampoco te voy a negar que a veces se me pianta el lagrimón. Pasan las dos cosas y empezás a valorar todo. Te das cuenta de que la tele de la argentina es muy buena. La novela pegó bien, mi personaje también, la gente ya me reconoce y me solicitan autógrafos.
Todo eso que una tenía en Buenos Aires y que se daba como la cosa más natural del mundo, cuando te pasa afuera lo valorás muchísimo más.

Pero detrás del entusiasmo de Romina, está la traumática salida del elenco de Cabaret. Seleccionada, cambió de look, fotos, anuncios con bombos y platillos y después nada...

- Al tercer día de ensayo se arrepintieron y a pesar del tiempo transcurrido, de una nueva mirada como vos lo llamás, yo sigo sin entender nada. ¿Sabés por qué? Porque a mi me echaron de una patada en el c... no hay otra manera más gráfica de describirlo... fue denigrante. Pero a la distancia me doy cuenta de que ese cachetazo también me vino bien. No hay mal que por bien no venga, se me cayó el velo que me cubría, me di cuenta de quiénes eran realmente ma's amigos y cuando llegó esta oferta de México fue lo mejor que me pudo pasar.

- Vos no sos una mujer acostumbrada a pasar desapercibida.
No, claro. Y a mi cuando me llaman para una tapa, es para el Playboy Latino y claro que llama la atención. Pero además tuve muchas cosas a favor, mi personaje es el de una argentina, así que no tengo que usar el español neutro ni cambiar la tonada que les encanta. Soy una mala con humor. Y además yo no uso el telepronter (un aparatito que les dicta en el oído de los actores sus línes de texto, muy popular en la televisión azteca).

- ¿Y su ritmo de trabajo?
Superintensos: doce horas por día incluídos los sábados.

- ¿Y vivís en un hotel?
Desde hace tres meses vivo en un departamento ubicado en Polanco, en el DF de ciudad de México. Es realmente un barrio divino.

- Pero cuando terminás tus doce horas diarias y llegás a tu casa. ¿Qué pasa?
Nos hicimos muy amigos con el elenco, Lizaso es argentino, también está Tommy Dunster y Margarita Rosa de Francisco que es colombiana. Estamos muy unidos, vamos a comer y paseamos. Pero si me agarra el bajón, salgo de turista a conocer pueblitos.

- ¿Y los afectos que dejaste en nuestro país?
Vienen todo el tiempo, se turnan mi mamá, mi papá y mi novio (Héctor, del grupo Vía Varela). Y después están mis escapadas cortas a Buenos Aires.

- ¿Te perdemos?
No sé cuánto tiempo me va a llevar. Esta novela termina a fin de año, pero sé que están interesados en que haga otra, ya lo veré en su momento. Está la posibilidad de hacer cine, para eso me presenté a los castings y me eligieron. Y además está la producción de mis discos. No sé, pensá que aquí estoy a un paso de Miami donde está asentada la industria de la música latina. También tengo propuestas para hacer cine en Buenos Aires.
En estos tiempos he aprendido algo muy importante para mi, me dejo llevar por el viento, por el impulso. Aquí estoy viviendo el día a día, plantada sobre mis piernas. Sé que éste es mi momento, no estoy casada, no tengo hijos y me encuentro a los treinta años con el mundo a mi alcance...

Habla y se entusiasma. Aunque en algún momento le pese la nostalgia. Lo que siente puede vencer eso y mucho más. Se parió a sí misma con otras armas y otra filosofía. Y sabotea intensamente el viento que sopla imparable. El viento de su libertad, nada menos. Una Gaetani, mucha mujer.

Revista Miradas (09/2007)