Entrevistas


Soy mucho más despojada que mis personajes - Revista Rumbos (14/02/2010)


Es una de las protagonistas de Botineras, la tira d eTelefé que retrata los romances, intrigas y desventuras que rodean a las figuras del fútbol. Con el proyecto de un disco propio y una apretada agenda que reparte entre extensas jornadas de grabación, clases de piano y de meditación, asegura: "No me imaginaba este presente, todavía no lo creo".
Por Mauro Fulco

Asoma la cabeza por la puerta de la oficina. Cigarrillo en mano, otea para los dos lados en busca de posibles testigos y lanza la invitación: "Mejor vamos a mi camarín. Aprovechemos que tengo más o menos 40 minutos libres; después tengo que seguir hasta las 9. Encima, mañana también me toca grabar". Es el mediodía de un viernes que comenzó temprano y Romina Gaetani abre las puertas de su reducto personal, donde pasa gran parte del día, y a veces hasta de la noche. Adentro, la decoración es austera, sin excentricidades. Algún portarretrato, sahumerios y bolsos con ropa. Un secador de pelo y pilas de maquillaje. "Son de Mía-aclara, refiriéndose al personaje que durante la semana encarna en Botineras, la tira nocturna de Telefé-. Ella trabaja de eso, de estar arreglada y producida todo el día". Y recalca que esa es la primera de las muchas diferencias entre la actriz y esta nueva criatura suya. "En mi vida personal, nada que ver. Soy mucho más relajada, no estoy en pose todo el día. Soy muy despojada y me encanta andar vestida normal. Ojo, tampoco es que soy una crota, pero no me arreglo para ir de compras".

Su personaje de turno, en rigor, supone dos personajes. Es que, además de Mía - la mujer sensual y de labios carnosos que se enamora del Chiqui Flores, el papel de Nicolás Cabré-, Gaetani interpreta a Laura, una especie de contracara de la botinera hot. Laura es una mujer policía mucho menos seductora, muy frontal y peleadora, alejada del glamour y la ansiedad de estrellato, que -escudada en su doble identidad- investiga por homicidio al Chiqui, un exitoso jugador de fútbol por el que termina sintiendo mucho más que curiosidad de sabueso policial. La trama va cerrándose en torno de este romance.

-¿De cuál de las dos se siente más cercana?

De ninguna. Ellas son como dos extremos. Laura es medio masculina, medio machona. Mía intenta seducir a mansalva, es lo que se podría decir "una perra".

-Entonces, ¿no tiene nada en común con ellas?

(Piensa) A ver tengo muchos rasgos masculinos...

-¿Por ejemplo?

En alguna época, iba a ver a Racing todos los domingos (risas). Era chica, igual, pero me puse de novia con un pibe que era fanático y me llevaba a la popular cada vez que jugaba de local. La relación se terminó, pero yo quedé hincha de Racing hasta el día de hoy.

-¿Sigue yendo a la cancha?

¿Vos estás loco?

-¿Y con Mía tampoco comparte nada?

Yo nunca fui tan descarada para seducir como ella. Fueron más las veces que esperé ser cortejada, que el hombre tomara la posta y se acercara a hablar conmigo. Claro que una cuenta con herramientas para que eso suceda. Una mirada, un gesto, la postura corporal, toda mujer tiene recursos para conquistar a un hombre.

De amores y meditación

Al hablar, la actriz trasluce calma y reflexión en partes iguales. Tiene una cadencia zen para decir. Las palabras no se le escapan a borbotones, sino que parecen pedirle permiso al cerebro para salir de su boca. Es como si estudiara cada cosa que dice, desde qué tipo de música escucha hasta la evaluación de su presente amoroso, que, por cierto, no es el mejor, aunque sobre eso prefiera no explayarse. Romina está recién separada del empresario inmobiliario Paulo Fabbri, con quien novió durante nueve meses y que es catorce años mayor. Juntos, viajaron al Sur, a Nueva York y a Punta del Este, donde su ex pareja pasa gran parte del año. Incluso se llegó a fantasear con ese proyecto tan esperado: el casamiento. Ella, proyectora de su intimidad, tiene un ruego, un pedido seco: "Por favor, no me preguntes sobre mi separación, no quiero hablar de eso porque es muy reciente". La constante en el devenir amoroso de la actriz es su predilección por los hombres más grandes. A su relación con Fabbri la precede otra con el cantante de la banda Vía Varela, Héctor "Limón" García, de 56 años, con quien mantiene una amistad. También salió con Fena Della Maggiora, otro rocker mayor que ella. Pero sobre amores ella no va a hablar, al menos no en esta nota y por su expreso pedido.

Volvamos a su calma zen. No es casual el adjetivo, ya que Gaetani toma clases de meditación todos los viernes. A veces, incluso, en doble turno. "Me hace bien meditar, y la paz que siento al hacerlo la puedo transmitir a todas las actividades de mi vida, no sólo a lo laboral, sino a todo lo que hago", asegura, y amplía sus conocimientos con los estudios de metafísica que cursa desde hace siete años.

-¿Cómo hace para meditar? Porque la primera imagen que viene es la típica de las películas: ojos cerrados, dedos juntos y "om".

(Risas) La verdad es que no hay una sola manera de meditar. No es que me siento frente a un espejo en un cuarto cerrado y cierro los ojos. Cada persona puede tener una manera diferente para hacerlo, y hay actividades que te llevan a un éxtasis meditativo sin estar precisamente meditando.

-Veníamos bien, pero me acabo de perder de nuevo.

Escuchar música, mirar un cuadro, realizar determinada actividad que te cause paz. Todas esas actividades pueden ser meditativas si uno se lo propone. Fuera de broma, a mí la meditación me hace bien y la recomiendo cada vez que puedo. Me ayuda en el día a día.

El listado de actividades preferidas para meditar tiene una primera elección bien clara. Gaetani opta por la música como cable a tierra, como elemento placentero, y también como compromiso, como factor que enriquece su vida personal y nutre su ajetreada agenda personal. En su vida, siempre habrá lugar y momentos para las melodías. Claro que la jornada laboral de entre diez y doce horas que carga no le permite el vuelo creativo que su hobby amerita, al menos para desarrollarlo como ella quiere, con estilo rocker. "El gran secreto para aprender a tocar música es disponer de momentos para practicar, para ensayar, para dejar volar el lado más creativo. Hoy, no puedo, pero son momentos nomás", se resigna, y se remonta al génesis de un enamoramiento sobre el cual no tiene pruritos en ahondar. No habla de amores carnales, pero profundiza gustosa sobre su amor por la música. "Mi personaje en la novela Don Juan y su Bella Dama tocaba el piano. Desde que me senté frente a uno y tuve que desarrollar el papel, quedé enamorada. Por ahora, no toco de corrido ni el piano ni la guitarra, pero estoy estudiando, así que en breve se tendrá que dar".

-¿Qué CD lleva en el auto? Ese es el termómetro para medir cómo está uno musicalmente.

Tengo el último de la cantante española Bebe. Me encantan sus letras y ando de acá para allá con su disco.

-¿Qué estilo musical le tira más?

El pop. Más bien el pop rock, pero no me puedo definir con tanta certeza. Por ahora, el tema del disco propio quedó archivado por la cantidad de cosas que estoy haciendo. Pero ya se va dar; de hecho, estoy componiendo algunos temas y la idea es también mechar con algunos covers de otras bandas.

Y esa pareciera ser su frase de cabecera. "Ya se va a dar". Romina Gaetani habla con una parsimonia que se rompe sólo cuando lanza alguna sonora carcajada. Boca bien abierta, dientes blanquísimos y una risa ruidosa, que ella no escatima ni por un momento.

Claro que su frase alberga esperanzas y algo de certezas, sobre todo si se tiene en cuenta cómo le llegó este protagónico en Botineras. Es que la actriz no formaba parte del elenco inicial. Las historias estaban escritas, el guión estaba listo y cada papel tenía su respectivo actor. El de Mía/Laura le iba a tocar a Mónica Antonópulos.

Gaetani recuerda que estaba tirada en Punta del Este, en tiempo de relax y vacaciones, cuando sonó el teléfono. Del otro lado de la línea, la tentación. "No tuve mucho para pensar - dice-. No era fácil negarse, al menos no para mí. Nunca había trabajado con Sebastián Ortega; además tenía los mismos guinistas que La Lola y Los Pells (que fueron programas que me encantaron). Era horario central, la pantalla de Telefé. ¿Te parece que había mucho para objetar?".

Lo cierto es que el programa fue la apuesta de Telefé para competir con Valientes. Condiciones ideales para ser un éxito: elenco probado, joven y ganador. Historia de acción y romance. Ciertos toques de comedia. Todo estaba dado para que Botineras arrasara con las planillas de rating. Pero por ahora no se dio de esa manera. Coincidencia o no, el personaje de Gaetani fue creciendo dentro de la tira. Al principio, los seis personajes principales se repartían el tiempo de aire.

Ahora, la pantalla está monopilaza por ella y por Nicolás Cabré. Pero a ella no parece gustarle que se lo señalen. "La historia está escritta desde antes de comenzar a grabar siquiera. Es lógico que primero se presenten las historias, pero la línea policial se sabía que tendría fuerza y que mi romance con Chiqui Flores - Nico Cabré - iba a ser fuerte". Hace pocos capítulos, la pareja de ficción tuvo su primer encuentro amoroso.

Justamente, su presencia al aire le impide tomarse vacaciones. A pesar de todo, la actriz pudo hacerse un hueco en sus horarios y tomarse dos fines de semana en Punta del este junto con sus amigos Fabián Medina Flores y Maia Chacra. Allí, en las playas esteñas, se dedicó a tomar sol y a una actividad que la convocó casi todas las tardes: la navegación. Se alojó en la zona de José Ignacio y se quedó pocas horas. Es que el viernes terminó tarde de grabar, y el lunes empezó temprano las jornadas de trabajo.

Romina no parece hacerle caso a Joaquín Sabina. Es que el español canta: "Al lugar al que has sido feliz, nunca debieras tratar de volver". Ella es la escritora de sus propios temas, claro está, y Punta del Este es un lugar significativo en su vida. Asllí estaba antes de que la convocaran a un papel tan importante en su carrera; allí volvió el primer fin de semana que le dieron libre. "Es cierto. La verdad es que hace cuatro meses ni me imaginaba este presente, todavía no lo creo. Estaba descansando, componiendo mis canciones, estudiando piano. Estaba más dedicada a mí, conmigo misma. Venía de hacer una novela en México; después (casi sin descansar) había hecho Don Juan y su Bella Dama. En abril del año pasado, hice una película (El derrotado, de Javier Torre). La verdad es que estaba bastante a full".

Ahora está en marcha otra vez, y le encanta. El trabajo, la meditación y la música le ocupan casi todo el día. Mientras tanto, ella espera. No se sabe bien qué, pero espera. Eso sí, tiene una frase-certeza que le sirve como zanahoria para seguir corriendo: "Ya se va a dar".

Nace una actriz

"Cuando sea grande, voy a ser actriz", repetía la nena de barriada bonaerense que andaba en bicicleta y jugaba al rin-raje con sus amigas de la cuadra. El sueño comenzó a tomar forma hace doce años, cuando hizo su priemra incursión teatral en la comedia musical David, el rey, de Pepito Cibrián y Angel Mahler. Por entonces, estudiaba teatro con Alejandra Boero y complementaba su formación actoral con baile y canto. Después llegaría la tv: el vuelo rasante por el reconocido unitario Verdad/Consecuencia y la tira juvenil Verano del 98. El primer protagónico llegó en el año 2000 con Chiquitias, y de ahí una seguidilla de novelas: Soy Gitano, Los secretos de Papá, Don Juan y su Bella Dama y, actualmente, Botineras. También actuó en los unitarios Tiempo Final y Mujeres Asesinas. En los últimos años Gaetani volvió a las tablas en Revista Nacional, el musical de tu vida y en Cinco mujeres con el mismo vestido, junto con Norma Aleandro.

Revista Rumbos (14/02/2010)