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La Rayada: Una historia de amor y rock & roll - Diario Clarín (21/10/2016)


"Boluda, no te vas a tirar en el piso en el primer tema”, fue el consejo que le dio Oscar Righi a su novia, Romina Gaetani, antes de su primer show con La Rayada, la banda que nació como fruto de una historia de amor que ya lleva cuatro años. ¿Qué hizo ella? Obviamente, al primer acorde ya estaba revolcándose por el piso al mejor estilo Angus Young. Poseída, entregada, loca. Así, se lanzaron a esta aventura que ya tiene un disco debut, unos pocos shows y las canciones para el segundo. Su lema es: “El éxito es el fracaso, más otro fracaso, más otro, pero con mucho entusiasmo”. Así, sin pretensiones ni pose, avanzan.

“En un momento te podés comer ésa de la estrella de rock, pero se te pasa cuando llegás a tu casa y te toca lavar los platos”, se ríe Oski dando las claves de esta historia de amor y rocanrol. “Las guitarras son lindas, tan lindas como una mujer. Como dice Yupanqui, hay que tratarlas con respeto, sentir que antes fue un árbol donde anidaron pájaros”, agrega pensando en sus amores de hoy. “El prejuicio se termina cuando escuchás el disco, Romina no es la actricita que quiere cantar. Es una tromba”, agrega, elogiando a su compañera. La apuesta fue fuerte. Ambos dieron un giro de volante.

¿Qué se siente saltar al vacío?

Gaetani: Saltar al vacío no es sólo caer, también es renacer. Hace bien salir de ese lugar de comodidad. A todo nivel: emocional, de trabajo. Tanto él como músico, con Bersuit durante 25 años, como yo como la actriz que viene a cantar. Tuvo que ver con una muerte y un nacimiento. No fue premeditado, las cosas nos fueron llevando.

Righi: Fue un recorrido que nos llevó a tener ganas de tocar la música que habíamos hecho juntos. Me entusiasmé, me gustaba más que cualquier otra cosa. No da engañarse a uno mismo. Como vos decís, tirarse al vacío es sinónimo de seguir los pasos de tu corazón. Esto no significa ningún corte, ningún raye, ningún enojo con Bersuit de mi parte. Pero, como en cualquier situación de la vida, es importante seguir tus sentimientos. Por otro lado, también estaba un poco agobiado por la cantidad de compromisos. Quería parar la motoneta.

Es una grata sorpresa el disco, sobre todo por la parte de Romina...

Righi: También me sorprendió. Nunca pensé que íbamos a hacer ese disco. Fue el fruto de la pura coincidencia de dos almas gemelas. Como también las tuve con Pepe (Céspedes), o con el Pelado (Cordera), donde podíamos coincidir en la música y las historias que contábamos. Con Romina encontramos un lugar en común que nos emocionaba. Y era inevitable. Quedarte tirado en el sillón de la comodidad también puede causar infelicidad.

¿Qué fue primero entre ustedes: la pareja sentimental o la musical?

Gaetani: Hace más de diez años que venía con la idea de cantar; estaba haciendo comedia musical y también en algunos proyectos con amigos, con Lourdes (ex Bandana) o con Roco, la banda de Benjamín Rojas, Felipe Colombo y Willie Lorenzo, que me invitaron a cantar un par de veces. Hasta que un amigo en común me dijo que le gustaría que me juntara con Oski como productor. Yo seguía a La Bersuit desde que tenía 21 años, así que lo llamé para empezar a trabajar. La comunión fue instantánea. Las ganas y el gusto por lo mismo: la música, la forma de trabajar, la pasión, la energía. Todo se dio en el momento justo de nuestras vidas y las dos cosas se fusionaron.

En el disco cantan: “Este amor es irrompible”. ¿No queda muy atada la suerte de la banda al futuro que tengan ustedes como pareja?

Righi: Las canciones cuentan historias que tienen que ver con todo lo que te pasó en la vida. Pero sólo son eso: canciones. En este caso, es una comprometida, sentida. Es lindo creer y soñar que el amor es irrompible, por más que uno sepa que se puede terminar. Arrancar diciendo que sabés que algún día se va a acabar es perder el tiempo. Siempre se apuesta a ese amor imposible. Con una banda o con una mujer.

Gaetani: Hay sellos que son muy importantes. Cosas que no se olvidan nunca más en la vida. El regalo es cuando uno va por un camino y se cruza con el camino del otro. Se bifurcan, se vuelven a juntar. Para mí, nada es definitivo. Es verdad que todo tiene un principio así como tiene un fin, pero eso sucede todos los días.

¿Qué tal les funciona esto de compartir el trabajo con su pareja?

Gaetani: Es un arma de doble filo. Pero hay experiencias que se tienen que dar de cierta forma, y esto tuvo que ser así. Si entre nosotros no hubiese sido la pareja, el sentimiento por la música sería el mismo. A la hora de trabajar, se trabaja. La crítica entre nosotros redobla la apuesta. Nadie se esconde por nada. No es dar para recibir. No hay egoísmo; ni como artistas, ni como personas. Ninguno de los dos es tibio.

Righi: Me hace sentir profundamente pleno compartir con ella lo que más amo en la vida, que es la música. Pero si tuviese la bola de cristal, ya me habría ganado la lotería. Tengo el presentimiento de que las cosas van difícilmente encaminadas, porque sabemos que no es fácil. A la persona la vas conociendo con el tiempo. El hecho de compartir la vida, la casa, y todo, funciona. Nos divertimos muchísimo actuando con el PhotoBooth; nos deformamos, nos reímos. Nos fascina estar todo el tiempo haciendo arte. Es algo difícil de encontrar en la vida. No es fácil el vínculo de trabajo combinado con la pareja.

Hay un concepto detrás del nombre La Rayada. ¿Qué es la locura hoy?

Gaetani: No fue premeditado el nombre. Pensamos en La Rayuela. Pero coincidió con una entrevista que tuve con Suar (Adrián). “¿Qué nombre le van a poner?”, me preguntó. “Estamos viendo La Rayuela...”. “¡La Rayada!”, me dijo. Así que nos bautizó Suar.

Righi: ¿Qué es la locura? Depende de quién la mire. Bien interpretada, la locura es creativa. Es tener el niño siempre pendiente y jugando con emoción. Es la dicha, la alegría, las ganas de seguir. Para nosotros, es tratar de salir de los cánones establecidos de la música. No pensar en el hit, ni en el estribillo pegadizo. Hoy hay músicas que no tienen alma, que son inventos. En el rock tenemos que volver a las fuentes y dejarnos de pelotudear con el ritmito tonto y la bombachita.

Esas “canciones pelotudas”, como dice el tema que abre el disco.

(Romina larga una de sus carcajadas clásicas, guturales, ruidosas.) Righi: El tema surgió porque una vez le pregunté a Pepe: “¿Por qué será que a la gente le gustan tanto las canciones pelotudas?”. Era una canción nuestra que querían poner de corte. ¡Justo ésa, con los temas que había! “Oski, tenés que hacer un tema con eso”, me dijo. Así nació la canción. El disco tiene un poco de todo. Habla del amor y el desamor, de la vida y de esa pasión desenfrenada a la que uno no se puede negar.

Diario Clarín (21/10/2016)