Entrevistas


No hay que creérsela en este medio - Diario Perfil (30/12/2016)


La actriz, que regresa al teatro con La momia, asegura que hace un año no mira televisión por haberse concentrado en su carrera musical.

Por Ana Seoane

Luego de una pausa en los escenarios, ya que la última vez que los pisó fue en 2013, regresa Romina Gaetani. Y esta vez no sólo incursionará en la comedia, sino que jura que está disfrutando de cada parte musical. La espera, desde el 11 de enero, La momia, historia basada en la novela de Bram Stocker La joya de las siete estrellas. Junto a ella, en el teatro MetropolitanCiti, estarán: Fabián Mazzei, Adrián Navarro, Mariano Torre, Daniel Campomenosi y Alberto Fernández de Rosa, dirigidos por Alejandro Lavallén.

“Mi primer trabajo –recuerda–, a los veintiún años, fue David, el rey, de Pepe Cibrián Campoy. También hice Chiquititas, con Cris Morena, y Revista nacional, de Manuel González Gil. También me había presentado para Cabaret, pero no fui elegida. En esos tiempos le tenía mucho pánico al canto. Mi padre era fanático del jazz, por lo cual si no era Ella Fitzgerald o Billie Holiday, mejor que no cantara. Mi garganta no estaba abierta y padecía los musicales. No soy una actriz que hace lobby. Tengo pocos amigos en el ambiente”.

“No hay que creérsela en este medio –aconseja–. Hoy la gente te sube y te baja, te dice sos una ídola o sos una porquería. Por eso veo poca televisión, no opino y prefiero no leer los diarios. Si tengo Facebook y Twitter, es por la música. Ya grabamos, produjimos y creamos la banda La Rayada con mi pareja, Oscar Righi (ex guitarrista de La Bersuit)”.

—¿Quiénes te formaron profesionalmente?

—Además de Alejandra Boero, Pepe Cibrián Campoy me enseñó mucho. Nos exigía y nos preparaba para las pruebas, estar siempre puntual y con buena energía. Y Cris Morena fue una maestra en televisión para mí, también una militante del trabajo. Aprendí viéndola como productora, artista y mujer muy valiente que es.

—¿Cómo definirías “La momia”?

—No es un musical. Es una comedia de la mano de un cuento de terror gótico, con las composiciones de Gaby Goldman y muchísimos efectos especiales, desde la luz hasta una película. Cada uno de mis compañeros de elenco interpreta cuatro personajes. Soy la única que hago una sola protagonista. Egipto está muy presente en la proyección y el público verá ese viaje. El espectáculo es el mismo que se da en Londres y se parece a 39 escalones, porque propone misterio.

—¿Creés que el público argentino es adicto a lo exótico, como seguidores de “Moisés” o “Las mil y una noches”?

—Me parece que el público quiere ver otras propuestas en la televisión. Cuando hacíamos Noche&Día se estaba dando también Las mil y una noches. Adrián Suar decía que si se grababa en Buenos Aires una novela con ese “tempo”, la gente cambiaría de canal. Allá usan muchos escenarios naturales y aquí es muy infrecuente, por los costos. Los televidentes ven mucho plano y contraplano, sostenido por nuestros excelentes directores, pero hoy está eligiendo las novelas que vienen desde afuera. Pero ahora no miro televisión.

—¿Por qué?

—Estuve un año encerrada creando el disco. Estuvimos editándolo en Los Angeles en el estudio de Gustavo Santaolalla, con Aníbal Kerpel. Mi pareja, Osky, no ve televisión y éste es un dato muy importante, por eso miramos series, que me aportan como actriz. Y si la prendo es para ver noticieros.

—¿Qué opinás de las declaraciones de Gérard Depardieu sobre nuestra televisión?

—¿Dijo que era pornografía, no? Creo que tiene algo de razón, me parece que la televisión en general busca lo morboso, la sangre y cuanta más exposición se haga de la mujer, parece que más vende. Como actriz, me pasó que cada vez me ponían más escenas para estar desnuda, de diez, tres eran justificables, las otras no. Por suerte, todo es conversable.

—¿Te asusta la cantidad de butacas del teatro –más de setecientas– en estos momentos de crisis económica?

—No. Sé lo que es tener un teatro casi vacío. Lo viví. Una llega con muchas ganas de compartir lo que hace con amor, eso es el arte. Todos nos entregamos, casi nos desnudamos para ser otras, por eso cuando salís con ese personaje elaborado y te encontrás sin público te queda un poquito de espasmo, pero después lo aceptás. Sabés que una trabaja igual para uno que para mil. Eso lo aprendí con mi maestra: Alejandra Boero. Por ahora nos está pasando con la nueva banda que armamos, La Rayada, somos independientes y estamos empezando, no podemos pretender llenar estadios. Entiendo que el camino es salir a tocar aunque sea en una plaza, buscando público.

La salud mental

“No hay secretos para salir de los ataques de pánico –confiesa Romina Gaetani al recordar la muerte de su padre y sus consecuencias–. Es tiempo, deporte, buscar juntarse cada vez más con gente sana de la cabeza y del corazón. Empezar a confiar en una misma. Agradecer a la vida, comprender que la muerte de nuestros seres queridos forma parte de los ciclos y que a nosotros también nos va a pasar. O como dice siempre mi pareja (Osky Righi): la felicidad no tiene precio”.

“Tengo una propuesta por parte de Underground para conducir un documental, me interesa mucho, pero aún no me volvieron a llamar. También ronda la posibilidad de grabar una tira. Quiero darle mucha importancia a la banda, porque es el sueño de toda mi vida. No quiero el lugar de la comodidad. Cuando dejé de hacer televisión, me dediqué a mejorarme”.

“Cuando hice en el San Martín Recordando con ira, me teñí el pelo porque veían al personaje rubio, me lo quemaron y se me cayó. En una función me caí y perdí un diente. Creo que la oscuridad de esa obra y la que hice después –Triste golondrina macho– fueron anticipos. A los pocos meses se murió mi papá. Acepté grabar la tira pensando que el trabajo me iba a ayudar y en esa ficción debía interpretar a una hija que había perdido a su padre. Tuve que abandonar, por suerte Adrián Suar me comprendió mucho y me ayudó. Creo que el duelo por su muerte está llegando a su fin, en abril se cumplirán tres años. Espero poder conjugar La momia con La Rayada”, finaliza.

Diario Perfil (30/12/2016)